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Desarrollo de biohíbridos, área de oportunidad para México (I)

La única solución que tiene nuestro país en sus ciudades es, para las distancias largas y medias, el transporte mediante vías férreas o BRTs.

En nuestros días, la humanidad crece sin medida agotando los recursos de la tierra y afectando a todos los ecosistemas de la misma. calentamiento global antropogénico, contaminación generalizada e inicio de la sexta extinción masiva de las especies son las consecuencias directas de la presencia del depredador ser humano moderno. Tal humanidad habita mayormente en ciudades y en ellas la principal contribución al calentamiento global proviene de la quema de las gasolinas y demás combustibles fósiles que realizan los motores de combustión interna de los automóviles y camiones. Su adicción al consumo de carne y fenómenos asociados constituyen la otra gran parte de su contribución al calentamiento global.

En nuestras ciudades, según estimaciones internacionales, más del 60 por ciento de la superficie es para los autos. El auto implica un dispendio desde todo punto de vista: es caro adquirirlo y mantenerlo y, además, gasta enormes cantidades de combustibles fósiles. En la Ciudad de México, con un parque vehicular de más de 9 millones de autos, se gastan otros tantos millones de litros diarios de gasolina. Y todos esos autos, a la primera oportunidad, forman parte de los interminables embotellamientos que ocurren en dicha ciudad. Las soluciones que han propuesto al problema no han funcionado: los segundos pisos solamente acumulan los autos en sus salidas, el programa Hoy no circula sólo generó que innumerables citadinos adquiriesen un auto más. Nuestra ciudad de Querétaro, con una planta vehicular que crece a una tasa de 7.8 por ciento anual y por ende se duplica cada 9 años, se encamina en la misma dirección.

Desde el punto de vista de la salud, la movilidad urbana mediante automotores fue una mala idea. La Cruz Roja estimó que durante el siglo XX murieron 30 millones de personas a causa de accidentes automovilísticos. Asimismo, informó que ya en 1990 fueron la novena causa de muerte y mataron, por lo menos, a medio millón de personas, dejando quince millones de heridos e incapacitados en todo el mundo. Y la cifra no deja de aumentar con el transcurso del tiempo. Dicho organismo pronostica que para el año 2020 los choques alcanzarán el tercer lugar en la tabla de muerte e incapacidad mundial, debajo de los infartos y arriba del SIDA, las guerras, la tuberculosis y las infecciones respiratorias. La Organización Mundial de la Salud (OMS), por su parte, considera que el 2 por ciento de la población sufre de alguna discapacidad causada por accidentes automovilísticos. En su Informe sobre la situación mundial de la seguridad vial del 2018 (el cual consideró los datos de 178 países) indica que los accidentes automovilísticos son ya la octava causa de muerte en el mundo y la primera entre los jóvenes (entre 15 y 29 años).

La única solución que tiene nuestro país en sus ciudades es, para las distancias largas y medias, el transporte mediante vías férreas o BRTs (como el Metrobús de la Ciudad de México o el Tuzobús o el Qrobús) y, para las distancias cortas, mediante el uso de bicicletas –sean propias, sean compartidas— o biohíbridos, de los cuales trataremos más adelante (Continuará).

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