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Desarticular paradigmas una vía para alcanzar la utopía

Los países capitalistas subdesarrollados, como México, a pesar de que se diga lo contrario, siguen siendo colonias de los imperios, con cierta autonomía.

El capitalismo en todas sus variantes se sustenta en paradigmas: Ese conjunto de ideas que se aceptan como verdades absolutas, como el “así fue, así es y así será” por lo siglos de los siglos, amén. Algunos ejemplos son los siguientes: El trabajo asalariado, situación a la que se aspira vehementemente, como el único medio posible para sobrevivir.

Este fenómeno implica necesariamente la explotación del hombre por la empresa o del hombre por el Estado. Decidir no ser asalariado y asumirse como hombre o mujer libre implica liberar fuerzas productivas, la autogestión, el desarrollo de la creatividad y el reconocimiento de saberes y habilidades para obtener el pan de cada día y permitirse la reproducción social, biológica y cultural.

La producción, comercialización y consumo de mercancías de vida corta; las mercancías, en su mayoría, son generadas en lugares remotos y son de vida corta, es un paradigma que debe desarticularse mediante la desmercantilización; es decir: la producción local, con recursos locales, de valores de uso de vida larga que satisfagan verdaderas necesidades. Esta desarticulación eliminaría la industria de la mercadotecnia, por lo que los valores de uso de vida larga se ofertarían a precios muy reducidos.

Prácticamente todos los modelos económicos —pero sobre todo los capitalistas—, se han soportado en el control patriarcal de la sociedad, en el cual predomina lo masculino; de allí que la participación femenina se desprecie y se encuentre invisible. La despatriarcalizacion es fundamental para desarticular el capitalismo y establecer las bases de la equidad en la utopía eliminando machismos y otras fobias.

Los países capitalistas subdesarrollados, como México, a pesar de que se diga lo contrario, siguen siendo colonias de los imperios, con cierta autonomía, pero ligados a las economías del norte de forma significativa. Así mismo, las poblaciones locales viven bajo el yugo —principalmente ideológico— del colonialismo exterior e interior: Por eso, desarticular ideologías de control, prejuicios, tabúes, promover la descolonización cultural es fundamental para establecer las bases de la utopía.

Los imperios han establecido un mecanismo de control sobre sus colonias y sus asalariados: la enfermedad. Por ello inventan enfermedades para vender fármacos. Desarticular el monopolio médico-farmacéutico mediante la recuperación de los saberes herbolarios tradicionales y naturistas, uniendo a ellos lo mejor del conocimiento actual, es un presupuesto básico de la utopía.

Los paradigmas anteriormente descritos funcionan gracias al adiestramiento escolar de largo plazo: preescolar, primaria, secundaria, bachillerato y, sí es posible: universidad, maestría y doctorado; por ello la desescolarización es un mecanismo que debe implementarse para desarticular el adiestramiento y promover mediante la enseñanza y la educación familiar y comunitaria la construcción de conocimiento significativo y sobre todo de valores positivos.

Desescolarizar no significa que los niños, jóvenes y adultos no deban estudiar; al contrario, mediante esta sí se da el estudio, el pensamiento libre, no la repetición y memorización de contenidos inútiles. Solamente a través de la desescolarización se puede aprender a aprender. La utopía no es un espejismo que se posterga conforme el sujeto se acerca a él: la utopía es un asalto al cielo en el presente, aquí y ahora.

La desarticulación de paradigmas no puede darse desde los gobiernos, por muy democráticos que puedan ser, sino que tiene que darse desde lo más profundo de la sociedad: el núcleo familiar, eliminar desigualdades de género, visibilizar y valorar lo femenino y sus procesos, respetar las infancias, darle voz y voto a los niños, aprender a saber que se sabe —entre muchos otros aspectos— son el cambio profundo que puede hacer tangible a la utopía: ese reino de los cielos prometido desde hace 2 mil años.

Más información: El Ahuehuete, Herbolaria / 442-377-5127 y 414-112-2560 / contacto@elahuehuete.com.mx o www.elahuehuete.com.mx / Local #108, Plaza Centenario, colonia Vistahermosa, Tequisquiapan, Querétaro.

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