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Descifrar los mensajes del silencio en la información noticiosa

Pedagogía Crítica, para aprender a leer entre líneas lo que a propósito no se dice, así como a atar los cabos que se dejan sueltos.

Desde hace algún tiempo varios amigos andamos tramando cómo abrir y ampliar nuevos espacios no institucionales, dirigidos a analizar la realidad y a fortalecer nuestra formación política y la de nuestros grupos.

Más allá de los graves dramas de hoy (desigualdad, violencia extrema, destrucción de la Naturaleza, individualismo y desconfianza mutua), padecemos, en general, una crasa ignorancia y desconcierto sobre lo que sucede, que afecta también a muchos de quienes deciden por nosotros, desde sus cargos públicos.

Ya he señalado cómo el pomposo nombre de “sociedad del conocimiento”, dado a nuestra época, es un eufemismo que oculta la realidad, pues el exceso de información circulante, no necesariamente mejora nuestro nivel de comprensión; antes, al contrario, está provocando serias confusiones por el cúmulo de mentiras que se mezclan con ella.

Hay que reconocer además al creciente ‘epistemicidio’ (de ‘episteme’ igual a conocimiento objetivo, y ‘cidium’ igual a dar muerte o asesinar) que padecemos hoy; es decir, esa tendencia del Estado neoliberal a negar, ocultar, desacreditar o desmantelar grandes corpus de conocimientos que contravienen los intereses del gran mercado; así como desproteger económicamente las investigaciones, que pueden llevar a ellos y ofrecer alternativas concretas, distintas a los modos capitalistas. Con esto, en muchos casos, no es que los grandes decisores no sepan que lo que están haciendo daña a los demás; lo saben bien pero no les importa pues ‘los demás’ se consideran sólo “daños colaterales”.

Estos reconocimientos llevan a la necesidad de construir nuevas estrategias de alfabetización mucho más finas que permitan analizar, con mayor eficiencia, qué información es confiable y contrastable y cuál no, así como cuál ha sido construida tramposamente con la firme intención de engañar.

Sobre este tema, cayó en mis manos el libro La Información del Silencio: Cómo se Miente Contando Hechos Verdaderos (Editorial Taurus, 2012), del doctor en periodismo español, Alex Grijelmo, del cual considero una buena guía (independientemente de mis diferencias), para aprender a reconocer las mentiras que se difunden constantemente y a desmantelarlas.

Grijelmo busca en su libro “construir una teoría sólida sobre las manipulaciones informativas, basadas en trucos de silencio: esa forma de decir callando, de contar medias verdades”. Después de poco más de 500 páginas de disertación, el autor llega a ciertas preguntas clave y a reveladoras conclusiones, algunas de las cuales comparto aquí:

“¿Es posible transmitir información inveraz, narrando solamente hechos verdaderos?” (Sí) “¿Qué consecuencias (…) tiene el silencio que se inserta en una información engañosa o negligente si compone un sentido inevitablemente deducible?” (Nótese que los puntos suspensivos en las preguntas que anoto, implican palabras de Grijelmo que yo omito; en mi caso, alego que es con la intención de sintetizar por falta de espacio).

Las preguntas sobre qué mensajes pretende dar el emisor con sus omisiones, y qué hace el cerebro del receptor frente a la ausencia de información, son fundamentales. Grijelmo señala: “El silencio forma parte de la comunicación; es decir, el silencio es comunicación y transmite información. Para ello basta que ese silencio esté inserto en un mensaje y lo modifique”.

Frente a esto, hoy más que nunca sigue siendo vigente la propuesta alfabetizadora de la Pedagogía Crítica, para aprender a leer entre líneas lo que a propósito no se dice, así como a atar los cabos que se dejan sueltos.

 

metamorfosis-mepa@hotmail.com

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