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Dilación en el Instituto de Salud para el Bienestar

De distintas formas y maneras se ha denunciado el racismo y clasismo practicado en el INSABI contra los médicos tradicionales indígenas, específicamente en lo que toca al caso del Médico tradicional Ñañhú Atanasio Vázquez Lucas, de 83 años, quien desde hace más de 8 años labora en el Centro de Salud con Servicios Ampliados Amealco, en Querétaro, como eventual en el puesto de Medicina tradicional, años durante los cuales no se han respetado sus derechos laborales, mismos que se encuentran consagrados en la Ley Federal del Trabajo.

El Caso de Don Atanasio Vázquez Lucas se llevó a la conferencia de prensa conocida como “La Mañanera” y se expuso ante el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien instruyó al Secretario de Salud para que resolviera el asunto; por otra parte, se hizo del conocimiento de Juan Antonio Ferrer Aguilar Director General del INSABI, mediante la diputada Beatriz Silvia Robles Gutiérrez, pero de uno u otro modo, la situación continua inalterada, cada burócrata en su nicho de comodidad como parte de ese gran mamut reumático.

El propio Andrés Manuel López Obrador reconoció en “La Mañanera” la importancia de los médicos tradicionales indígenas, pero los encargados directos de atender y resolver este caso hacen mutis. La edad de los médicos tradicionales indígenas es un factor de suma importancia, pues la mayoría rebasa los 80 años y sus condiciones de vida, en general, son precarias, y particularmente aquellos que laboran para el sector salud, conforman un grupo social en peligro de extinción y requieren la pronta atención de la 4T para hacerles justicia histórica.

Sabemos que el interés del INSABI no está con la medicina tradicional, a la cual sus representantes desprecian y consideran no “científica”, “india”, “inferior”, sino con los intereses de las grandes farmacéuticas trasnacionales, verdaderos amos del mundo, a las cuales atienden con prontitud y les pagan sumas multimillonarias hasta por adelantado, pero a los médicos tradicionales los tienen olvidados, para una vez extintos levantarles monumentos y hablar de ellos con el clásico dicho porfirista y racista “el mejor indio es el indio muerto”.

La 4T tiene como obligación saldar la deuda histórica que la sociedad mexicana tiene con los médicos tradicionales indígenas, el caso de Don Atanasio Vázquez Lucas, sólo es uno de los muchos que hay. Urge hacer un censo de médicos tradicionales indígenas, ahora que les ha dado por hacer censos de todo tipo, y sobre todo de aquellos médicos tradicionales que laboran en el sector salud y otórgales todos los beneficios que por ley merecen, no se pide más ni menos.

De qué sirve rescatar piezas arqueológicas, si no se rescatan a las personas, las piezas arqueológicas son menos importantes que el ser humano, lo ha dicho Andrés Manuel López Obrador, si los narcotraficantes merecen vivir, con mayor razón los médicos tradicionales indígenas.

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