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Ecos de una entrevista en TVUAQ sobre el banco de alimentos

El pasado martes 10 de octubre de 2018, a las 9 de la mañana, participamos en el programa ‘En su propia voz’ de TVUAQ tanto Juan Carlos Espinoza —representante del Banco de Alimentos— como quien esto escribe, al igual que el vicepresidente de Colonos Unidos de Universo 2000.

Las conductoras del programa televisivo, Marcela Ávila Eggleton (directora de la FCPS) y Martagloria Morales Garza (exdirectora de la FCPS y académica de la misma), transmitido en vivo, entraron directamente al tema y nos preguntaron, palabras más, palabras menos: ¿Por qué la oposición de los habitantes de la colonia Universo 2000? Formulada así la pregunta, yo respondí en los siguientes términos, referidos en esta columna de forma libre:

Los habitantes del fraccionamiento habitacional, ubicado al sur de la ciudad, no nos oponemos a la labor humanitaria y subsidiaria realizada por el Banco de Alimentos para paliar el problema estructural de la pobreza.

Nos oponemos a la ubicación de dicho organismo privado en el corazón de nuestra colonia, de un “monstruo” de casi 6 mil metros cuadrados que abarca media cuadra, por ambos lados en las calles de Galaxia, Cráter y Meteorito. La otra mitad, unos 5 mil metros cuadrados, pertenece a la Universidad Autónoma de Querétaro y ahí se ubica, de manera irregular, una capilla precaria dedicada a la virgen de los Dolores.

Nos oponemos, asimismo, porque según el decreto de creación corresponde a un conjunto habitacional que contemplaba dos áreas verdes, una que si fue destinada para esa finalidad y otra que fue donada. Sostenemos de manera irregular para el Banco de Alimentos —en tanto que no se planteaba, ni en la escritura pública de autorización del fraccionamiento, ni en los usos del suelo diseñados en los planes parciales de desarrollo de la delegación Josefa Vergara y Hernández— con ese objetivo.

Adicionalmente, los colonos tuvimos la primera noticia oficial del proyectado Banco de Alimentos en una asamblea de aolonos celebrada en el mes de mayo de 2009. Ahí, ante un personero del Banco de Alimentos, los colonos manifestaron, con firmas, con domicilio y con un acta, su oposición, hasta en un 95 por ciento, al mencionado proyecto del Banco de Alimentos. Es decir, los colonos no fuimos consultados, no fuimos escuchados y se nos impuso una obra a la que manifestamos nuestro rechazo permanente.

Otro aspecto de nuestra oposición al multicitado banco fueron las irregularidades en la donación —otorgamiento extemporáneo de las licencias de construcción—, pues el acuerdo del cabildo les daba 15 días para presentar el proyecto de construcción, un año para su inicio y dos años para su terminación, a partir del mes de agosto de 2006, bajo la clara condición de “revocación de la donación” de no atender a los plazos.

Todo esto fue ignorado por las instancias municipales y, sin mediar un nuevo acuerdo del Cabildo, se le extendió ilegalmente al Banco de Alimentos una primera licencia de construcción en el año 2009. No se realizaron posteriormente avances en la obra, por lo que los colonos pensaban que la obra ya no continuaría.

Sin embargo, también sin tomar en cuenta nuevamente el decreto del cabildo de 2006, y contra toda lógica normativa de desarrollo urbano, se le otorgó en octubre de 2014 una renovación de la licencia de construcción: ocho años después del decreto y seis años después de la pérdida de vigencia de la autorización de la obra. Por lo que los vecinos manifestaron su oposición al proyecto, por la vía jurídica, incorporando un Juicio de Nulidad de la Licencias de Construcción (Exp. 36/2017/Q-II) ante el Tribunal de lo Contencioso Administrativo, mismo que sustenta Víctor Pineda, presidente de la asociación Colonos Unidos de Universo 2000 y está en la fase final de resolución.

Los colonos también han hecho patentes los riesgos sanitarios, ambientales, de movilidad y transportación, con la operación de vehículos de alto tonelaje; la depreciación del suelo y de la vivienda, y la inseguridad, aprovechada por la delincuencia organizada, bajo la presencia masiva de hasta 80 mil beneficiarios de familias de las comunidades pobres de Querétaro, tal como lo manifestó Juan Carlos Espinoza.

En la parte final del programa, Marcela Ávila preguntaba que ante la polarización social entre los habitantes de Universo 2000 y el Banco de Alimentos, cual podría ser la solución al conflicto. Yo le comenté que los vecinos de U-2000 ya habían solicitado formalmente al Cabildo Municipal de Querétaro el cambio de giro de Banco de Alimentos a Centro Cultural; el cual podría ser logrado mediante un acuerdo multipartito entre Gobierno Federal, Gobierno Estatal, Municipio de Querétaro, Universidad Autónoma de Querétaro, Banco de Alimentos y Colonos Unidos de Universo 2000. Además, me congratulo con los resultados de la encuesta que, a través del Facebook, realizó el equipo del programa televisivo ‘En su propia voz’, en la se preguntaba a la ciudadanía, sobre ¿que preferían: si el funcionamiento del Banco de Alimentos o el de un Centro Cultural? y hasta donde me quedé, ya por la noche, por lo menos más del 90 por ciento de los entrevistados indicaban su preferencia por el Centro Cultural.

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