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Ecos del 68

Gran parte de personas conocen lo sucedido el 2 de octubre de 1968 en la Plaza de Santiago Tlatelolco, en el gobierno de Gustavo Diaz Ordaz. Se ha escrito mucho, entre mentiras, verdades y testimonios.

Y la mayor parte de ese negro episodio de nuestra historia reciente ha quedado ahí, pero el drama de esa tarde siguió con la aprehensión de los líderes estudiantiles quienes fueron sentenciados a largos años en la cárcel de Lecumberri, no sin antes haber estado incomunicados y torturados en el campo militar número uno.

Y con cargos de sabotaje, resistencia de particulares, etc., fueron sentenciados.

El 20 de diciembre de 1971 hubo movimiento inusual en la cárcel de Lecumberri. Los detenidos en las crujía M y N, fueron informados de que serían liberados los últimos veinte presos. Al principio nadie lo creyó.

El gobierno (1970-1976) era presidido por Luis Echeverria, quien fue secretario de Gobernación en la administración de Gustavo Díaz Ordaz, por lo que estaba bien informado del movimiento estudiantil del 68, de alguna manera era cómplice por acción u omisión de los asesinados, desaparecidos, heridos y perseguidos.

No hay que olvidar que durante el gobierno de Echeverria se intensificó la Guerra sucia; el ejército, las policías secretas, la Dirección Federal de Seguridad, realizaban actos de espionaje, detenciones y desapariciones.

Los integrantes de grupos que buscaban apertura política eran objeto de persecución.

Así que el anuncio de la liberación de los presos políticos del 68 para ellos no era creíble.

Y el 20 de diciembre de 1971, los presos políticos abandonaron Lecumberri, entre ellos: Arturo Ortiz Marbán, detenido el 27 de julio de 1968; Américo Saldívar Valdés, 2 de octubre de 1968; Arturo Martínez Nateras 10 de diciembre de 1968;  César Natividad Colmenares, 22 de enero de 1969; Ernesto Olvera Sotres, 20 de mayo de 1969; Carlos Medina Sevilla, 22 de mayo de 1969; Ignacio Alfonso Plata Díaz, 22 de mayo de 1969; Raúl Alejandro Ortiz Camacho, 22 de mayo de 1969; José Manuel Irénn Téllez, 28 de mayo de 1969; Pedro Estrada Vega, 28 de mayo de 1969; Eduardo Valle Espinoza detenido el 2 de octubre del 68; Gilberto Guevara Niebla, Pablo Gómez Álvarez y Gilberto Rincón Gallardo, a quien acusaban de haber lanzado una bomba molotov, situación imposible por padecer incapacidad en ambos brazos.

Entre otros participantes detenidos por el movimiento estudiantil hay que citar a Ignacia Rodríguez, estudiante de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México. Era representante del comité de lucha del área de finanzas de Derecho.

Cuando participó en el movimiento. Fue detenida en tres ocasiones: 18 de septiembre y 4 de octubre de 1968, y 2 de enero de 1969. En las actas policiacas la apodaron “Nacha”. Los delitos que se le imputaron fueron robo, homicidio y lesiones e incitación a la rebelión y sedición. Junto con Roberta Avendaño Martínez (conocida como La Tita), Amada Velasco y Adela Salazar de Castillejos (las cuatro eran estudiantes de Derecho), permaneció dos años en el penal de Santa Martha Acatitla.

Luis González de Alba estudió Psicología en la Universidad Nacional Autónoma de México. Al terminar sus estudios participó en el movimiento estudiantil del 68 como representante en el Consejo Nacional de Huelga (CNH).

Fue aprehendido durante la masacre de Tlatelolco y recluido en Lecumberri durante dos años.

Y los nostálgicos recuerdan que los “sustentos” jurídicos de la aprehensión de los líderes del 68, se desvanecieron de un plumazo. ¿Mea culpa de Echeverría?rangel_salvador@hotmail.com

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