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Educación a distancia: fase superior de la pedagogía neoliberal

La escuela actual transita una nueva fase. Dicha etapa tiene su origen en la reestructuración del sistema capitalista a causa de la pandemia por la COVID-19. Esta reorganización permitió al neoliberalismo acelerar los planes que tenía pendientes en materia educativa e implantó una nueva normalidad pedagógica. Además, el cambio de paradigma educativo activó dos tareas que el capitalismo había tardado en concretar: privatización y mercantilización de la enseñanza. Ambas metas se vislumbraban como objetivos ficticios que se cumplirían a largo plazo y pasarían, necesariamente, por innumerables estadios. Sin embargo, la situación actual (pandemia) fue aprovechada por la burguesía mundial para agilizar y asestar un duro golpe a la educación pública.

Pero, ¿en qué consiste la nueva normalidad pedagógica y cómo ocurre la privatización y mercantilización de la enseñanza? Para responder la interrogante, se abordarán las dos vertientes por igual, pues la estrecha relación entre ambas permite discutirlas a la par. Primeramente, es notorio observar que los actuales sistemas educativos han incorporado otro modelo de enseñanza: educación a distancia. La educación en línea (online) se posiciona como una práctica que suple la “anacrónica” y “anticuada” clase presencial y da paso a una renovada forma de ejercer la docencia, educar y aprender; es decir, se normalizan nuevas prácticas escolares.

Ahora, la tarea educativa consiste en promover otros saberes que, más allá de enseñar o adquirir conocimientos –según sea el caso-, procura fortalecer ciertas habilidades o destrezas de tipo instrumental (competencias) que encuentran relación con la manipulación de dispositivos electrónicos, uso de internet, acceso a plataformas digitales, compartir y enviar archivos (fotos, audios, videos, correos electrónicos). Cabe señalar que dichas plataformas son privadas, el costo por el uso del internet y la compra de aparatos electrónicos son sufragados por estudiantes o profesores; de tal manera, la enseñanza deja de ser pública y gratuita y se convierte en privada y costosa; en pocas palabras, la educación se transforma en mercancía y pierde sentido como derecho humano – ocurre la privatización y mercantilización educativa-. Esta nueva normalidad pedagógica es defendida por los pedagócratas neoliberales a través de sus planteamientos apologéticos de la innovación, incorporación y uso de la tecnología y sus beneficios en el campo educativo. Sus discursos se posicionan como imperativos que obstaculizan la reflexión del fenómeno educativo desde una perspectiva crítica y se convierten en mandatos hegemónicos que coaccionan a escolares y docentes. Se presenta una distopía educativa donde, lejos de poseer fundamentos pedagógicos, predominan argumentos de carácter empresarial, mercantil y economicista. La educación pierde valor de uso y es vista desde su valor de cambio.

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