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Efectos del neoliberalismo en la cognición y la afectividad de las nuevas generaciones

Por doquier se vienen señalando los graves daños que el neoliberalismo (o sociedad de mercado) ocasiona, tanto en la naturaleza como en la sociedad.

Entre muchas otras razones, preocupa que los derechos por los que le humanidad viene luchando a través de la historia, se confundan ahora con “demandas del mercado” (y así se justifique, por ejemplo, que no haya transporte público en los suburbios, entrada la noche, “porque no hay suficiente demanda”). ¿Qué pasará cuando el agua se reduzca sólo a mercancía?

Cuando el régimen neoliberal secuestra a la naturaleza y a toda actividad social, e impone, como valor primordial, el que “yo, individuo, pueda comprar lo que quiera, hacer lo que me venga en gana, y aspire a tener suficiente poder sobre los demás para cosificarlos o excluirlos”, entonces, la existencia humana corre peligro de extinción, por varias razones: Por un lado, porque cuando la Naturaleza se degrada, se acaba el agua o se infecta de arsénico, aumentan considerablemente los niveles de toxicidad y calentamiento de la biósfera, la tierra se contamina y se vuelve estéril, no hay qué comer y aparecen las pandemias. Por otro lado, porque los humanos, las niñas, niños, adolescentes (no sólo los adultos varones que hacen las guerras) se desquician y asesinan masivamente a sus compañeros, o se suicidan, o se vuelven delincuentes y sicarios o crueles agresores de los animales, o se entregan al alcohol, las drogas o al sexo precoz…, (luego de que fueron expulsados de la escuela y abandonados o agredidos por sus padres, madres o abuelas-os).

Frente a esto, muchos se preguntan desconcertados, qué está sucediendo, sin saber qué hacer.

Por doquier, científicos de todas las áreas vienen advirtiendo sobre las causas, pero son excluidos de los debates previos a la toma de decisiones. (¿Qué se discute en los congresos?).

Diversas investigaciones señalan cuatro factores del neoliberalismo que están haciendo mella en el cerebro de los menores:

  1. la desatención de sus progenitores;
  2. la falta de sentido en la escuela, por un sistema que reduce la educación a burocracia, para el control, la estandarización y justificación de la exclusión;
  3. la posesión de un smartphone en soledad; y
  4. la comida chatarra.

Sobre el último factor (al que se ha dado poca atención), varios especialistas en nutrición (p.e. Kaplan y Rucklidge, autoras de The Better Brain, 2021) advierten sobre los graves efectos que la comida ultra procesada  tiene, no sólo sobre la salud física (diabetes, hipertensión, obesidad…), sino sobre la afectividad y la cognición de las nuevas generaciones: “Estamos presenciando en años recientes un aumento en los estallidos emocionales, irritabilidad, rabia explosiva con amenazas e insultos, dificultad de abstracción, déficit de atención o hiperactividad, inestabilidad, desinterés por el conocimiento y falta de compromiso con cualquier tarea…, seguidos de desgano o depresión”.

Esto se debe a que “muchas personas están experimentando ‘hambre cerebral’ por deficiente alimentación” (falta de agua, exceso de macronutrientes: proteínas, grasas y carbohidratos, por un lado, y falta de micronutrientes: vitaminas y minerales, por el otro). “La evidencia científica es clara y vasta y desactiva el mito de que consumir productos industrializados es mucho más barato que cocinar en casa sanamente, pero por falta de difusión en los medios, pocos se enteran”.

Estas evidencias debieran alertar, no sólo a padres y madres de familia o a docentes, sino a las autoridades escolares, laborales y gubernamentales, pues la forma como está organizada la sociedad neoliberal, así como los estilos de vida y creencias que impone sobre lo que es “valioso”, vuelven “inevitable” y “justificable” abandonar su suerte a las nuevas generaciones.

No nos extrañemos pues, de que muchos jovencitos encuentren el sentido de su existencia y satisfagan su necesidad de adrenalina o libertad sin prever consecuencias, delinquiendo, agrediendo o destruyendo (al calor de una rabieta) cualquier cosa o ser vivo que se les ponga enfrente.

*Miembro del ‘Movimiento por una educación popular alternativa’ (MEPA).

maric.vicencio@gmail.com

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Un comentario

  1. Visión apocalíptica la que nos presenta esta investigadora, y que al parecer a muy poca gente le importa, así que no nos quedará mas que la extinción de la raza humana…

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