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El desarrollo de biohíbridos: un área de oportunidad para México (III)

Los biohíbridos pueden, en Europa, acelerar hasta los 25 kilómetros por hora, aunque podrían ir más rápido, pero no es recomendable, no sólo por cuestiones de seguridad.

Transportarse mediante biohíbridos eléctrico/metabólicos constituye una solución al problema de la movilidad de las ciudades mexicanas. El uso de tales vehículos aporta múltiples ventajas pues los biohíbridos.

Son pequeños y ligeros. Sus escasas dimensiones —el modelo Schaeffler, un monoplaza, mide 85 cm. de ancho por 2.10 m. de largo y 1.5 m. de altura y pesa sólo 80 kg— permiten que, en un carril por donde sólo pasa un auto puedan circular tres de ellos, generando así una mucho mayor eficiencia de las calles. También hay biohíbridos biplaza.

No requieren que el tripulante posea equilibrio. Los biohíbridos, a diferencia de las bicicletas, no requieren que los usuarios cuenten con buen equilibrio para manejarlos. El usuario va sentado como en un automóvil —con toda la comodidad que ello implica— y va pedaleando o activando el motor eléctrico si así lo prefiere.

No son lentos… ni rápidos. Los biohíbridos pueden, en Europa, acelerar hasta los 25 kilómetros por hora (aunque podrían ir más rápido, pero no es recomendable, no sólo por cuestiones de seguridad sino porque se pierde un elemento esencial: el placer de pasear); lo cual no está tan mal si recordamos que el promedio de velocidad, en una urbe como la Ciudad de México, es de apenas 13.32 kilómetros por hora, según varios estudios*.

El bajo precio. Los biohíbridos, asimismo, cuestan una décima parte de lo que un auto, y no requieren pagar nunca más gasolina por ser eléctrico/metabólicos. Se les deberán, eso sí, cambiar cada cierta cantidad de años/recargas las baterías dependiendo de su calidad. El resto del mantenimiento será como el que requiere una bicicleta, es decir, mínimo.

Permiten recuperar el placer de pasear por la ciudad. Los biohíbridos, por su ligereza, correcta velocidad, seguridad y silencio; y permiten la recuperación del placer de pasear por las calles. Significan el fin del estrés al transportarse.

Finalmente, si el vehículo fuese producido en México, los beneficios que otorga ese sistema de movilidad se multiplicarían considerablemente por las ganancias que ello acarrearía a toda la ciudadanía. Continuará).

 

*https://www.diariodemexico.com/cdmx-la-urbe-m%C3%A1s-lenta-del-pa%C3%ADs

 

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