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El desarrollo de biohíbridos: un área de oportunidad para México (IV)

Tal sistema de transporte sería infinitamente más sostenible que los autos actuales: utilizaría mucho menor cantidad de materiales y no generaría emisión de gases de efecto invernadero.

El costo de producción de los biohíbridos (vehículos urbanos con aporte eléctrico- metabólico, es decir, donde uno o dos tripulantes, puedan viajar, cómodamente sentados, sea pedaleando como en una bicicleta, o sea gracias al aporte que un motor eléctrico pueda brindar), finalmente no tiene por qué ser demasiado elevado: equivaldría al de dos bicicletas unidas con un chasis, con uno o dos asientos, un motor eléctrico y dos baterías como las que usan las bicis eléctricas (mismas se recargan en unas pocas horas en un enchufe convencional).

Una planta industrial poco sofisticada podría producirlos sin demasiada dificultad, adaptándolos, de manera creativa, a la situación que cada región del país presenta: mayor pluviosidad o insolación, a las diferencias en la calidad de los caminos, a la necesidad de transportar pesos mayores, entre muchos otros.

Estoy seguro que, con el paso de los años y contando con equipos de ingenieros avezados, pronto contaríamos con las diferentes versiones que resolverían prácticamente todos los problemas que exige la movilidad en nuestro país.

Por estas razones, considero que impulsar el desarrollo de una o varias marcas mexicanas de biohíbridos puede constituir un hito en la historia de la industria del transporte de personas del país; una que podría lanzar a México no sólo al establecimiento de una industria de movilidad propia y autosuficiente, con innumerables marcas y versiones de biohíbridos en todas las ciudades mexicanas, sino en el mundo entero.

Ello constituiría una verdadera revolución del transporte que generaría muchos empleos, no sólo en la producción, sino en el mantenimiento y la reparación, mejorando de tal manera la situación de muchos de nuestros conciudadanos.

Finalmente, no sobra decirlo, tal sistema de transporte sería infinitamente más sostenible que los autos actuales: utilizaría mucho menor cantidad de materiales y no generaría emisión alguna de gases de efecto invernadero; asimismo, sus baterías se podrían cargar rápida y fácilmente gracias a un sistema fotovoltaico o eólico asociado; y por utilizar energía metabólica en los lugares planos, con las baterías de litio actuales, su autonomía puede superar fácilmente los cien kilómetros.

También, sería importante para nuestra nación impulsar el desarrollo de todos los componentes de tales vehículos: baterías, motores eléctricos, sistemas de suspensión, frenado, etc.

Tales son problemas que, estoy seguro, los jóvenes ingenieros mexicanos encontrarán fascinantes por lo que pronto desarrollarían las soluciones pertinentes. En resumen, considero que impulsar una industria mexicana de biohíbridos puede constituir el mejor aporte que la nación mexicana puede hacer a la lucha para la mitigación contra el cambio climático, a la par que ofrece una nueva industria a la nación que generaría múltiples y crecientes empleos.

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