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El escándalo alrededor del nuevo aeropuerto en la CDMX

Curiosamente, varios de los que dicen que no hay dinero para construir refinerías o que no vale la pena construirlas, abogan, de manera contradictoria, por mantener la construcción del NACM. Es evidente que a este país le conviene mucho más la construcción refinerías.

A partir de que Andrés Manuel López Obrador señaló que deberían revisarse los contratos otorgados para la construcción del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México (NACM) y que ha mantenido su crítica, basada en aspectos técnicos, tanto al tipo como al lugar de construcción del NACM, algunos actores políticos y los medios de comunicación que les dan cobertura han gritado al escándalo por la posible cancelación de dicho proyecto y nos espantan con que habría pérdidas del orden de 120 mil millones de pesos (‘El Universal’, 26/03/18).

Para comenzar, el gobierno federal tiene un verdadero lío con las cifras relativas al costo de las obras. El año pasado, el diputado Vidal Llerenas, Integrante de la Comisión de Hacienda, señaló que en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) para 2014 se reportó un costo de poco más de 104 mil millones de pesos (La Jornada, 06/08/17). Sin embargo, para finales de 2014 se hablaba de un costo de 169 mil millones de pesos (Agencia Notimex, 03/09/14) y el año pasado, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) y el Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México (GACM) “actualizaron” el costo a 186 mil millones de pesos (Sin Embargo, 15/10/17). Un aumento de 17 mil millones de pesos en tan sólo tres años. El sólo aumento equivale al presupuesto anual de seis universidades del tamaño de la nuestra.

Hasta la fecha, se desconoce cuál es la realidad de las cifras y cuál podría ser el monto total, sólo de la construcción, pues a ese costo habría que agregar los costos de mantenimiento. Comparada con la terminal de ahora, este costo pasaría de 6 mil millones de pesos a 11 mil millones de pesos, es decir, 5 mil millones de pesos anuales más (Milenio, 24/09/15).

Es muy probable que el costo llegue, dentro de poco, a los 200 mil millones de pesos y que, incluso, supere esta cantidad.

Escándalo por la suspensión

Los mismos que se lamentan de la posible suspensión del proyecto, en caso de que gane la presidencia López Obrador, son los que se quedaron callados y no hicieron nada de escándalo ante la cancelación del proyecto del tren rápido CDMX-Querétaro, proyecto con valor de 60 mil millones de pesos.

Aeropuerto vs. Refinerías

Curiosamente, varios de los que dicen que no hay dinero para construir refinerías o que no vale la pena construirlas, abogan, de manera contradictoria, por mantener la construcción del NACM. Por la falta de capacidad de refinación, estamos importando anualmente 435 mil millones de pesos de petrolíferos que deberían estarse refinando en el país. Estamos importando cada año 400 mil barriles diarios de gasolina.

Una refinería con capacidad para refinar 200 mil barriles diarios cuesta, aproximadamente, 6 mil 500 millones de dólares, es decir, 130 mil millones de pesos, unos 60 mil millones de pesos menos de lo que costaría actualmente la construcción del NACM. Con esto ¡dejaríamos de importar unos 220 mil millones de pesos cada año! Es decir, con el ahorro de un sólo año hasta se pagaría el NACM y el tren rápido CDMX-Querétaro. Y, lógicamente, el ahorro sería mayor si refinamos en México toda la gasolina que consumimos. El ahorro anual sería de 435 mil millones de pesos.

Es evidente que a este país le conviene mucho más la construcción de una o dos refinerías que la construcción de un nuevo aeropuerto internacional.

Número de empleos

El gobierno federal, con tal de espantar a la opinión pública, ha exagerado con el número de empleos que se crearían con la construcción del NACM. Por ejemplo, el Secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, dice que se generarán más de 100 mil empleos, mientras que Federico Patiño Márquez, director general del GACM afirma que se generarían hasta 450 mil empleos (‘Excélsior’, 18/06/17), cifra del todo exagerada. Incluso el vocero de la Presidencia de la República, Eduardo Sánchez, dijo que la cancelación del NACM implicaría la pérdida de 70 mil empleos. Dichos funcionarios exageran con sus cifras.

El aeropuerto más grande del mundo, por número de pasajeros, es el aeropuerto Hartsfield–Jackson de Atlanta, Estados Unidos. Este aeropuerto genera 63 mil empleos para 103 millones de pasajeros al año. Se supone que el NACM moverá también alrededor de 100 millones de pasajeros al año, por lo que se generarían también alrededor de 60 mil empleos y no los 100 mil que dice el Secretario de la SCT y muchos menos los 450 mil de los que habla el director general del GACM. Pero además, es necesario considerar que en el actual aeropuerto trabajan unos 25 mil empleados y que ese aeropuerto se cerraría por lo que los nuevos empleos se reducirían a sólo 35 mil. Es evidente que los funcionarios exageran con este tipo de cifras para intentar confundir a la opinión pública. Pero como señalaba Maquiavelo, para que yo engañe a alguien se necesita alguien que se deje engañar.

 

anbapu05@yahoo.com.mx

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