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El INEE de la opacidad a la oscuridad total

Además de haber usado el peor instrumento de evaluación lo hicieron de manera opaca tirando a un negro muy oscuro con exámenes “patito”; donde estudiantes de licenciatura evaluaban a profesores con doctorado.

El Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) fue creado por decreto en agosto de 2002, es decir, en el gobierno de Vicente Fox. Sin embargo su gran intervención en la vida pública de México se da en el sexenio de Enrique Peña Nieto, uno de los gobiernos más corruptos que ha tenido nuestro país.

Peña Nieto lo convirtió en un organismo “autónomo”, aunque de autónomo sólo tiene el nombre, pues el INEE sirvió de instrumento al gobierno de Peña Nieto, a la OCDE y a organizaciones como “mexicanos primero” para tratar de imponer en nuestro país una reforma laboral disfrazada de “educativa” y abrir aún más el proceso paulatino de privatización de la educación pública.

Opacidad en la “evaluación”

La semana pasada dimos elementos para cuestionar la manera tan chafa en la que el INEE desató un proceso al que llamaron “evaluación” docente: el uso de un vulgar examen estandarizado de opción múltiple.

En esta ocasión queremos resaltar, que además de haber usado el peor instrumento de evaluación lo hicieron de manera opaca tirando a un negro muy oscuro.

Para empezar hay que señalar que no existen todólogos para evaluar el trabajo de un docente y ni siquiera el de un estudiante. Los que nos dedicamos a la didáctica sabemos que existe la didáctica general pero también las didácticas específicas. Estas últimas tienen que ver con el contenido de estudio (didáctica de la matemática, didáctica de la física, didáctica de la biología, etc.).

Los grupos de investigación serios, a nivel mundial, se dividen precisamente por didácticas específicas. Nadie se soñaría que un biólogo cuestionara a la didáctica de la matemática pues el primer requisito para dedicarse a esta última es saber matemáticas a buen nivel.

Pero además, la investigación tiene una fuerte división de tipo ontogenético. Por ejemplo, en mi campo (la didáctica de la matemática) hay especialistas que se dedican sólo y exclusivamente a la didáctica de la matemática en el nivel preescolar, esa es su área de investigación. Otros se dedican al mismo campo pero en la escuela primaria, otros más en la escuela secundaria, otros en el nivel medio superior y otros más en el nivel superior. Hay pocas intersecciones, es decir unos cuantos investigadores trabajan en dos niveles contiguos (el preescolar y la primaria o el medio superior y el superior) pero no existen los expertos en didáctica que investiguen problemas de aprendizaje en todos los niveles educativos.

En México hay muy pocos especialistas en didácticas específicas especializados en niveles educativos determinados. Así que ¿de dónde sacó el INEE a especialistas en didácticas específicas en niveles escolares específicos para evaluar seriamente el trabajo de los maestros? Para evaluar el trabajo de un profesor de geografía en la secundaria o de una profesora de matemáticas en preescolar o de un profesor de historia en bachillerato, se requiere ser experto en didáctica de la geografía a nivel secundaria, experto en didáctica de la matemática a nivel preescolar o experto en didáctica de la historia a nivel bachillerato, respectivamente.

Dado que tenemos una enorme carencia de expertos como los aludidos anteriormente, eso significa que el INEE no usó expertos ni para diseñar los exámenes, ni para evaluar el trabajo docente, lo que explica uno de los elementos más opacos en la actuación del INEE: ¿por qué no se ha publicado en ningún lado la lista de expertos que supuestamente evaluaron a los maestros?

Durante los procesos de “evaluación” hubo quejas de que las “evidencias” escritas por los maestros fueron revisadas, a destajo, por improvisados “evaluadores”, en algunos casos mismos maestros a los que se les dieron cursitos para volverlos, como por arte de magia, en “evaluadores” de sus propios compañeros o peor aún estudiantes de licenciatura en pedagogía o en áreas afines. De esta manera se cayó en el absurdo de que licenciados “evaluaran” a maestros con estudios de maestría o incluso de doctorado o peor aún que fueran estudiantes de licenciatura los que “evaluaran” a profesores en activo incluso con decenas de años de antigüedad.

Más aún ¿Por qué el INEE no ha publicado las preguntas de los exámenes a los que fueron sometidos los maestros? Una de las quejas recurrentes de maestros que aceptaron presentarse a los exámenes fue que muchas preguntas versaban sobre reglamentos administrativos y no sobre contenido por enseñar o sobre estrategias didácticas.

Todo esto fue avalado por la luminarias del INEE que se prestaron a simular un proceso de “evaluación” en el que incluso se sirvieron del CENEVAL organismo que nada tiene que ver con la evaluación del trabajo de los docentes. Como si fuera lo mismo diseñar un examen de admisión para estudiantes de bachillerato que evaluar el trabajo académico de un docente.

Tuve la oportunidad de trabajar con un evaluador de profesores en Suiza. Experto en didáctica de la matemática en el nivel básico. Extranjero al que el gobierno de Suiza le pagaba muy bien su trabajo. La evaluación era en sitio, observando al maestro en el aula, en su interacción con el conocimiento y con los estudiantes en un contexto específico, es así como se debe evaluar el trabajo de un docente en el aula y no con exámenes “patito” como lo pretendió hacer el prescindible INEE.

 

anbapu05@yahoo.com.mx

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