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El negocio de los pobres

Se mantiene a millones de personas en la pobreza porque es buen negocio. Y no sólo es buen negocio electoral. Se gobierna más fácil a una población en precariedad, que se mueve entre la subsistencia y el miedo a perder lo poco que tiene.

Un estudio reciente de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), planteó que la erradicación de la pobreza extrema en México es posible. Si el costo de erradicación lo ponemos en perspectiva respecto del gasto global del gobierno federal, es realmente accesible. Oscila entre 78 y 216 mil millones de pesos. Con eso se resolvería, claro, si hubiera voluntad. Si el Estado, particularmente la Secretaría de Hacienda, en su papel de gran redistribuidor de la riqueza, así lo decidiera.

¿De cuánto estamos hablando? Vea usted: el dinero necesario para sacar de la pobreza extrema a la totalidad de mexicanos que se encuentran en esa condición, que es de 11 millones, equivale a la evasión del impuesto sobre la renta que hacen las empresas. Equivale a lo que dejan de pagar. Así, terminar con la pobreza extrema costaría lo que le cuesta al país un pecadillo del segmento más solvente. No habría que quitarle un peso a nadie. Bastaría con hacer que se cumpla una obligación de ley. Estando obligadas a pagar, hay empresas privadas que incumplen el pago de ese impuesto por una razón básica: sólo porque pueden hacerlo y, claro, porque el Estado es omiso.

Se mantiene a millones de personas en la pobreza porque es buen negocio. Y no sólo es buen negocio electoral. Se gobierna más fácil a una población en precariedad, que se mueve entre la subsistencia y el miedo a perder lo poco que tiene. Incluso, gracias a la corrupción, el propio combate a la pobreza ha resultado un buen negocio. Ahí están, para quien quiera verlos, los informes de la Auditoría Superior de la Federación, que muestran cómo en los círculos más altos del gobierno se opera para que el dinero destinado a los más pobres entre los pobres sencillamente se reparta en otros escandalosos laberintos.

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