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El primer Informe oficial de AMLO

Las formas han cambiado, se dejó atrás toda la parafernalia que se veía en los antiguos informes de los presidentes; informes que servían para el besamanos presidencial y para el aplauso acrítico.

El pasado 1 de septiembre, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) rindió su primer Informe de gobierno, nueve meses después de haber tomado protesta como presidente de la República.

Sin embargo, en la presentación de dicho Informe, en Palacio Nacional a las 11 de la mañana, aparecía un letrero que señalaba “Tercer Informe”. Esto descontroló a muchas personas y se deriva del hecho de que AMLO rindió un primer informe, no oficial, al cumplir 100 días de gobierno, posteriormente, el 1 de julio de este año rindió un segundo informe, al conmemorarse un año de su aplastante triunfo electoral.

Las formas han cambiado, pues se dejó atrás toda la parafernalia que se veía en los antiguos informes de los presidentes del partido de estado. Informes que servían para el besamanos presidencial y para el aplauso acrítico. Esta vez la ceremonia fue austera y el Informe escrito (que consta de 340 páginas) se entregó en la Cámara de Diputados a las cinco de la tarde.

Hay algunos rubros del Informe que me gustaría resaltar en esta ocasión.

La parte social

El gobierno de la 4T está destinando un enorme esfuerzo para combatir la desigualdad, y muestra de ello son los ocho millones de adultos mayores que han recibido ya una pensión con un monto doble de lo que recibían; 203 mil niños reciben becas para estancias infantiles, de manera directa; se han otorgado becas a 3 millones 500 mil estudiantes de educación superior; becas a 300 mil estudiantes universitarios de familias pobres y se abrieron ya 100 universidades públicas para 39 mil jóvenes de zonas de alta marginación.

La parte económica

La reacción, cómplice de las atrocidades cometidas por los gobiernos priistas y panistas, intenta construir una narrativa, totalmente distorsionada, con la que pretende medir el éxito económico del actual gobierno federal, con un sólo indicador económico, el crecimiento económico (apenas por encima del cero por ciento).

Sin embargo, en el Informe se presentaron otros indicadores económicos igual de importantes: no ha aumentado la deuda pública. Peña Nieto la dejó en 11 billones de pesos y por eso estamos pagando 750 mil millones de pesos sólo de intereses, sin abonar nada al capital; no ha aumentado el precio de los energéticos (gasolinas, diésel y energía eléctrica); las reservas internacionales han crecido en 54 mil millones de pesos; sustancialmente se ha mantenido la paridad peso-dólar, a pesar de las convulsiones internacionales (como la guerra comercial Estados Unidos-China); se ha potenciado el mercado interno al haber aumentado el salario mínimo en un 16 por ciento y al mismo tiempo no haber aumentado los impuestos; en seis meses se han captado 18 mil millones de dólares de inversión extranjera; se cancelaron las grandes condonaciones fiscales a grandes empresarios, las que amontaban a 213 mil millones de pesos en los últimos sexenios.

La lucha contra la corrupción, el derroche y los privilegios

De las cosas más relevantes que AMLO dijo en su Informe fue lo relativo a la separación del poder político del poder económico, algo nunca visto en los gobiernos del PRIAN. Todos hemos sido testigos de cómo se terminaron los lujos en el ejercicio del poder presidencial y de los funcionarios de primer nivel. Desapareció el Estado Mayor Presidencial y sus ocho mil miembros pasaron a la SEDENA y a la Guardia Nacional, “para defender al pueblo y no al presidente”. Verdaderamente vamos hacia una cuarta transformación de la vida pública del país.

 

anbapu05@yahoo.com.mx

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