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Feminicidios en México: lo que nos dicen los datos (ii)

Un reporte de la ONU Mujeres (de 2012) sobre la violencia feminicida en México, de unas 15 mil denuncias sobre violaciones sexuales, (…) de las cuales sólo hubo condenas en menos de 500.

El 8 de marzo se celebra (en varios países del mundo) la “fiesta de la mujer”. Esta fecha y sus reivindicaciones asociadas a lo largo de los años habían estado ausentes en nuestro país, hasta hace poco. Se trataba de una celebración típicamente europea, que ahora, gracias a las redes sociales, se ha extendido a países de otros continentes.

La idea de un “día internacional de la mujer” nació en 1909 en los Estados Unidos, por iniciativa del Partido Socialista Norteamericano. Al año siguiente, la iniciativa es acogida en Dinamarca durante la Conferencia Internacional de las Mujeres Socialistas. La fecha del 8 de marzo se consolida en ocasión de la Segunda Conferencia de las mujeres comunistas, celebrada en Moscú en 1921.

Hoy en día, en varios países, esa fecha se usa para protestar contra las diferentes violencias que se ejercen en contra de las mujeres (emocional, económica, física y sexual).

En nuestra entrega de la semana pasada ofrecimos datos a nivel mundial, de América Latina y de nuestro país. En este último caso es más que evidente que 2007 marcó un parteaguas en negativo. Ese año coincide con la supuesta “guerra al narco” que desató el panista Felipe Calderón para buscar un poco de legitimidad luego de haber asaltado la presidencia de la República mediante un escandaloso fraude electoral. El aumento de la violencia se mantuvo en el sexenio de Peña Nieto.

En el comunicado de prensa “Estadísticas a propósito del día internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer”, publicado por el INEGI el 21 de noviembre del año pasado, se muestra como la tasa bruta anual de defunciones por homicidio por cada 100 mil habitantes, a nivel nacional, pasó de 8.2 en 2007 a 29.3 en 2018; un aumento de más del triple en un período de 11 años. La tasa para hombres pasó, en el mismo período, de 14.6 a 53.4; es decir, un aumento también de más del triple. Y la tasa para mujeres, en el mismo período, pasó de 1.9 a 5.9, también un incremento de más del triple.

Sin embargo, y a pesar de este notable incremento, los medios de comunicación, los patrones y los que hoy convocan a paros de mujeres ocultaron estas cifras, y en el mejor de los casos, las ignoraron; por lo que no es creíble que sean sinceros en manifestar su “preocupación” por la condición femenil y especialmente en lo que respecta a la violencia patriarcal.

Extrañamente, los “preocupados” de hoy siguen con un silencio cómplice y omiso con respecto al poder judicial, uno de los poderes más culpables en mantener un clima de impunidad con respecto a la violencia contra las mujeres.

Efectivamente, en un reporte de la ONU Mujeres (de 2012) sobre la violencia feminicida en México, en el período 1997-2010 se señala que, de unas 15 mil denuncias sobre violaciones sexuales, sólo fueron procesadas unas dos mil, de las cuales sólo hubo condenas en menos de 500. Repito, menos de 500 condenas de un total de 15 mil denuncias; es decir, un porcentaje de castigo de sólo el tres por ciento contra un porcentaje de impunidad del 97 por ciento.

Mientras se mantenga un poder judicial omiso y cómplice de la violencia machista, será prácticamente imposible erradicar estas prácticas nocivas en nuestra sociedad. Ese aparato judicial fue implementado y sostenido por los gobiernos del PRI y del PAN. Partidos que hoy enarbolan la bandera de un falso feminismo; sobre todo el segundo, pero que cuando estuvieron en el poder no hicieron otra cosa más que agravar la situación de las mujeres y de las niñas en nuestro país. Por decencia, deberían mantener la boca cerrada.

anbapu05@yahoo.com.mx

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