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Generar personas enfermas para tener una economía sana, objetivo del modelo civilizatorio

El modelo civilizatorio que se colapsa y cuyos estertores podrían provocar la extinción de la especie humana, es una gran vampiro, pues para existir requiere succionar la fuerza laboral de los seres humanos.

La crisis general del modelo civilizatorio actual —evidenciada globalmente en el año 2020 y que continuará en el 2021— es resultado de un modelo soportado en el incesante crecimiento del complejo militar industrial y el principio del máximo consumo, todo ello con la finalidad de lograr una mega-concentración y centralización de capital.

La única forma de generar riqueza es mediante la explotación de la fuerza física, mental y emocional de los seres humanos; las máquinas, las fábricas, la tierra, las minas o cualquier otro sector, no pueden funcionar sin fuerza laboral humana. A mayor incremento de la tecnificación mayor es la explotación de la fuerza laboral de obreros y científicos. Aún imaginándonos un proceso 100 por ciento controlado por máquinas, se debe reconocer que esas fueron diseñadas y construidas por seres humanos explotados.

El modelo civilizatorio que se colapsa y cuyos estertores podrían provocar la extinción de la especie humana, es una gran vampiro, pues para existir requiere succionar la fuerza laboral de los seres humanos. Para lograr una economía sana, es decir, en crecimiento constante, debe enfermar física, mental y emocionalmente a las personas.

A la denominada crisis sanitaria actual se suman las añejas crisis económicas, la ambiental, entre otras, para definirse como una crisis global del modelo civilizatorio. Como resultado de esto, brota una crisis de los paradigmas ideológicos, los cuales, al modificarse paulatinamente en una masa crítica, generan efectos en cascada, los cuales pueden provocar ajustes del sistema favoreciendo su existencia o bien su transformación.

La salud, entendiéndola como un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades, es imposible sin el esfuerzo organizado de toda la comunidad, quien necesariamente ha de cuestionar críticamente los paradigmas, es decir las formas en que se percibe la realidad laboral, familiar, sanitaria, alimentaria, educativa, productiva, entre otros aspectos.

Las soluciones no son fenómenos mágicos o misteriosos, son resultado de la paciencia, la perseverancia, el conocimiento y la organización de toda la comunidad, iniciándose dentro de la familia nuclear o ampliada, cuyo objetivo debe tender hacia la máxima autonomía del sistema y buscar vivir en la justa medianía, pues la sobreabundancia (resultado de la avaricia), real para algunos y ficticia para la mayoría, da como resultado afecciones o enfermedades físicas y mentales.

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