Hacia dónde irá la Nueva Escuela Mexicana

La 4T implica la construcción de un ‘Nuevo Proyecto de Nación’ que pretende romper radicalmente con el régimen neoliberal, pues, a través de un sinfín de evidencias recogidas en todo el mundo y en todos los ámbitos, ha quedado más que demostrado el daño brutal que dicho régimen ha causado (después de cuatro décadas de vigencia), tanto a la naturaleza, como a las personas, a su salud física y mental y a sus relaciones.
Para impulsar y sostener un ‘Nuevo Proyecto de Nación’, se requiere construir simultáneamente un ‘Nuevo Proyecto Educativo’. Al respecto, diversos críticos consideran que el gobierno de la 4T se ha retrasado mucho en la presentación de este último (ya que su versión preliminar aparece apenas 3 años después de haber asumido el poder), y temen que en los tres años que restan, difícilmente se podrá garantizar un cambio de rumbo.
La urgencia es comprensible, pues para transformar las concepciones y prácticas educativas, no basta con marcar una línea diferente, desde la autoridad o por decreto; se requieren múltiples discusiones y acuerdos para emprender diversas intervenciones coordinadas y sistemáticas, desde diferentes frentes, en el mismo sentido y con la misma intención.
La Nueva Escuela Mexicana (pensada prioritariamente para la educación básica y normal) se enfrenta al desafío de promover en todo el país, hasta sus rincones más apartados, una filosofía y una pedagogía (la crítica) que chocan con la concepción dominante, impuesta por el mercado y que ha sido normalizada por buena parte de la población. Tal desafío es similar al que tuvieron los independentistas ante el dominio colonial, los liberales ante los conservadores y la iglesia católica en la época de la Reforma, o los revolucionarios ante la dictadura de Díaz; por eso AMLO llama a su proyecto 4ª Transformación.
La tarea se complica, al reconocer que nuestro Sistema Educativo Nacional y su principal sindicato (SNTE) tiene una larga historia de ser aparato ideológico, primero del ‘Ogro Filantrópico’ (el Estado priista, según O. Paz), luego del sistema neoliberal o sociedad de mercado. Esto significa que, más allá de los discursos de ‘revolución’, ‘modernización’, ‘disrupción’, ‘innovación’, imperan tanto ferras estrategias de control burocrático (tanto de los profesores, como de los estudiantes y sus familias), como diversos intereses de quienes se han acomodado al sistema, por haber alcanzado ciertos privilegios, así que se resisten (justificada o injustificadamente) a cualquier intento de transformación.
Otras resistencias surgen además desde varios gobiernos estatales, que se oponen abierta y contundentemente al Gobierno Federal. Si a esto agregamos la tremenda alienación que han provocado los años de pandemia con el encierro y la adicción a los ‘smartphones’, parece que la 4T se enfrenta a una misión imposible.
En estas condiciones, al parecer, nos enfrentamos a una disyuntiva: o nos dejamos avasallar y arrastrar por el neoliberalismo (que sigue siendo dominante y al saberse herido, se defiende dando fuertes coletazos), y así abandonamos nuestra capacidad pensante y nos entregamos a la desbocada liberación pasional (como sucedió con el grave disturbio del Estadio Corregidora), o bien, aprovechamos la oportunidad que esta época nos brinda, para impulsar un cambio de rumbo.
En este contexto, vale adherirnos al ‘optimismo trágico’ (propuesto de Víctor Frankl, sobreviviente del Holocausto), y reconocer (siguiendo también a Zemelman, sociólogo chileno) que la realidad no es estática, sino dinámica y que, para darle una nueva direccionalidad, se requiere conformar un nuevo Sujeto Social, capaz de lograrlo, y es que urge mostrar que son posibles otras formas de educar y de estar en el mundo, para no sucumbir.
Así que, antes de enjuiciar a la Nueva Escuela Mexicana, habrá que analizarla, saber de qué se trata, hacia dónde apunta, cuáles son sus principios, de dónde vienen las ideas que la inspiran, en qué y por qué se diferencia del modelo anterior…
(Continuará)
*Miembro del Movimiento por una Educación Popular Alternativa (MEPA)maric.vicencio@gmail.com


