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Hacia la construcción de una vida digna

Más que hacer un diagnóstico de la situación, el foro buscó plantear propuestas concretas para transformarla. Así se abrió un buen abanico de posibilidades sobre lo que los ciudadanos podemos hacer.

 

El 14 de abril tuvo lugar, con muy buen éxito, el foro ‘Hacia la democratización del país y la construcción de una vida digna’, organizado por la Red de Organizaciones de la Sociedad Civil de Querétaro. Participaron en él, 170 personas de diferentes lugares del estado.

Este foro tiene como propósitos: 1) avanzar en el fortalecimiento de la red y la organización ciudadana, para contribuir al mejoramiento de nuestra sociedad, y 2) aprovechar la coyuntura política del 2018 para interpelar a la clase gobernante, a la clase empresarial, a las instituciones públicas y a la ciudadanía en general, con la intención, no sólo de ampliar la conciencia sobre lo que realmente está sucediendo en nuestro país, sino de impulsar un cambio de rumbo y una nueva agenda que lo haga efectivo.

El foro abordó tres temas: se discutió sobre los caminos hacia la democratización del país; la segunda mesa revisó las condiciones que hacen posible o impiden que todos, sin excepción, tengan una vida digna; la tercera reflexionó sobre cómo los aparatos ideológicos del Estado ejercen un férreo control sobre la población, y sobre la necesidad de descolonizar el pensamiento.

Se definió como ‘vida digna’, aquella que brinda al ser humano lo que requiere para desarrollarse plenamente como tal: alimento, vivienda, salud, educación, trabajo decente, tiempo libre, comunidad, amor, oportunidades para la recreación y el disfrute del arte y la cultura…

Esto que parece tan obvio le ha sido negado sistemáticamente a una buena parte del pueblo de México y por eso, éste se ha rebelado en múltiples ocasiones. Desde la guerra de Independencia hasta nuestros días, los mexicanos han pugnado por una vida digna: por una identidad; por libertad, por democracia, por paz…, hasta conseguir hace poco más de 100 años una Constitución Política. En ella, los luchadores sociales que nos antecedieron, definieron las garantías con las que contarían TODOS los mexicanos, sin importar su raza, condición social, sexo, religión, edad o nivel escolar.

Sin embargo, al hacer un recorrido por la historia podemos reconocer que la vida auténticamente digna en México sigue siendo privilegio de unos cuantos y que las condiciones de casi la mitad de los mexicanos, son harto precarias y la desigualdad ha ido empeorando dramáticamente, sobre todo en los últimos 30 años. Mientras que unos cuántos (incluidos varios de nuestra clase política) disfrutan de una obscena opulencia, otra parte muy importante carece de lo indispensable.

Querétaro no es la excepción. Sus gobernantes se empeñan en hacerlo brillar y despilfarran miles de millones de pesos en pulir y llenar de estatuas y adornos su capital y sus zonas turísticas… pero, a pesar de ser llamado el “mejor estado de la república mexicana, el más seguro, el de la mayor calidad de vida”, Querétaro también es dramáticamente desigual.

Más allá de los anuncios publicitarios, pudimos constatar que la realidad es muy otra para buena parte de los queretanos, cuando charlamos cara a cara, sobre lo que realmente está sucediendo en aquellos lugares que no se ven en las cámaras de las agencias del marketing.

Pudimos reconocer que en Querétaro hay mucho dinero y, sin embargo, también hay zonas miserables y abandonadas, oscuras y violentas. Reconocimos cómo campesinos, miembros de los pueblos originarios y habitantes de las urbes o suburbios marginados (Santa Rosa Jáuregui, Carrillo Puerto, Santa María, Menchaca, Lomas de Casablanca, Extensión Las Margaritas…), padecen de graves carencias, injusticias, malos tratos, discriminación o abandono por parte de quienes corresponde brindar servicios públicos. La famosa metáfora de la “cobija que no alcanza” se desmorona frente al exceso de lujo, que se observa en otras zonas.

Más que hacer un diagnóstico de la situación, el foro buscó plantear propuestas concretas para transformarla. Así se abrió un buen abanico de posibilidades sobre lo que los ciudadanos podemos hacer. Las conclusiones se compartirán en la segunda parte del foro (28 de abril).

Ciertamente, algunas de las exigencias más fuertes quedan fuera del alcance de los ciudadanos comunes, pero no del Estado mexicano al que éstos pertenecen. Por ejemplo, la de detener y desmantelar el neoliberalismo, que tanto daño ha ocasionado a los pueblos, a las personas y a la naturaleza y la de trabajar conjuntamente para cambiar de manera radical el régimen político que tenemos.

Con estas exigencias, el tema de la vida digna se vincula con los otros temas: buena parte de los queretanos jamás gozarán de vida digna, mientras no se democratice el país, pero esto implica descolonizar el pensamiento de todos los actores sociales involucrados.

Uno de los actores que más puede contribuir a la descolonización del pensamiento, es la universidad pública. Desde ella puede impulsarse una parte importante de la transformación que esperamos.

 

metamorfosis-mepa@hotmail.com

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