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Hong Kong. El hijo renegado

Tras varias crisis económicas y la reversión de las reformas democráticas, alimentó poco a poco a la llamada ‘Revolución de los paraguas’ o ‘Primavera asiática’ en septiembre de 2014, cuatro días antes de la noche de Iguala, para tener una referencia.

Hong Kong ha vivido en las semanas recientes una serie de protestas masivas que recuerdan aquellas jornadas de 1989 en la Plaza de Tiananmén, capital de China, cuando ciudadanos chinos se manifestaron en contra del autoritarismo de su gobierno, días que terminaron, se dice, en una gran matanza. Queda en la memoria aquella imagen de un hombre anónimo que, de camisa blanca, pantalón negro y maletín, impidió el tránsito de cuatro tanques en medio de una amplia avenida, que se convirtió en símbolo de la lucha contra la fuerza del Estado, en este caso, de la República Popular China.

La Región Administrativa Especial de Hong Kong de la República Popular China (nombre oficial), se ubica al sur de aquel gran país. Comparten historia y cultura desde hace milenios. La isla y la península que componen a dicha región, formaron parte de las distintas dinastías e imperios que gobernaron China, hasta que en 1842, producto de la primera guerra del opio, el Imperio Británico se la apropió como una colonia, sistema que se mantendría durante más de un siglo y medio. Vendría, como en toda la zona, la ocupación japonesa durante la Segunda Guerra Mundial, desde diciembre de 1941 hasta la rendición final en 1945. Los británicos recuperaron el control de la colonia y la retuvieron hasta 1997, hace apenas 22 años, cuando se realizó la “transferencia de la soberanía de Hong Kong” a China, proceso de ‘retorno’ o ‘reunificación’ que los chinos habían empezado a impugnar desde su entrada en la ONU, en 1971.

Una vez llegado el tan esperado día de la “transferencia”, el Presidente de la República Popular China, Deng Xiaoping (máximo líder político desde 1978 hasta su muerte, cuatro meses antes de la recuperación de Hong Kong), había establecido la idea de “un país, dos sistemas”, con la que se aceptaría que dentro de el mismo Estado chino, hubiera regiones capitalistas conviviendo con el socialismo. La propuesta también fue aceptada en Macao, puerto recuperado a Portugal, y aún sigue en discusión si Taiwán y el Tíbet pudieran tener una administración similar.

Tras varias crisis económicas y la reversión de las reformas democráticas, alimentó poco a poco a la llamada ‘Revolución de los paraguas’ o ‘Primavera asiática’ en septiembre de 2014, cuatro días antes de la noche de Iguala, para tener una referencia. En 2016, las críticas al sistema electoral (se estableció una preselección de candidatos al Congreso Nacional del Pueblo, usualmente con personas afines a las políticas de Pekín) y la propuesta de ley de extradición que habría de permitir enviar a juicio a presuntos delincuentes a China (lo que se contrapone a su sistema judicial independiente, herencia del derecho inglés), han suscitado que diversos sectores de Hong Kong, principalmente estudiantes que rechazan el nacionalismo estadista chino, cuestionen la supuesta autonomía de la región. Cientos de barricadas fueron apiladas por los manifestantes e igual número de bombas de gas lacrimógeno fueron arrojadas por la policía.

Desde entonces, el clima de tensión no ha disminuido. Las protestas continuaron con sus naturales altas y bajas. En junio pasado, cuando se preveía la discusión de la propuesta de extradición en el Pleno de la Legislatura de Hong Kong, se volvieron a desatar las protestas. Los choques entre manifestantes y policías dejaron decenas de heridos, algunos de gravedad. Si bien la propuesta fue desestimada, millones de personas continuaron saliendo a las calles, exigiendo la renuncia de la gobernadora. Hace unos días, las protestas fueron noticia mundial, cuando las actividades del aeropuerto internacional de Hong Kong fueron canceladas durante casi dos días debido a los plantones ahí realizados. Pekín pasó en poco tiempo de calificar las movilizaciones como “violencia callejera” a actos “terroristas” orquestados por las “negras manos” de Estados Unidos. En cambio, nuestro vecino del norte y su presidente, han afirmado que el gobierno de China ha movilizado a tropas militares en los límites con Hong Kong. Se vislumbran días nublados en el extremo oriente.

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