Informe presidencial y pandemia
Nunca antes se había tenido un informe presidencial en este contexto, pues la última pandemia tuvo lugar hace más de 100 años, es decir en un contexto totalmente diferente.
El pasado 1 de septiembre, el presidente Andrés Manuel López Obrador dio su segundo informe de gobierno en medio de una situación totalmente atípica, debida a la pandemia de covid-19.
Se trató de un informe corto pues duró menos de una hora; conciso, pues fue una especie de síntesis de las conferencias mañaneras y muy, pero muy alejado de la parafernalia a la que nos habían acostumbrado los gobiernos panistas y priistas, sobre todo estos últimos.
Efectivamente, y no solo por la pandemia, el informe fue austero, en congruencia con el tipo de gobierno federal instaurado por el presidente. Nada de besamanos, nada de loas tan falsas como ridículas, nada de dispendio, nada de ceremonias más parecidas a funciones de circo que a actos verdaderamente republicanos.
Desde que Andrés Manuel López Obrador asumió la presidencia de la república instauró sus conferencias mañaneras, tal como había hecho en el período 2000-2006 cuando fue jefe de gobierno de la Ciudad de México. Es por este motivo que no hubo sorpresas, ni novedades. Tenemos un presidente que informa casi de manera permanente, por lo que la referencia a programas y acciones de gobierno es a cosas ya conocidas en gran medida, de ahí la intención de presentar una breve síntesis.
Nunca antes se había tenido un informe presidencial en este contexto, pues la última pandemia tuvo lugar hace más de 100 años, es decir en un contexto totalmente diferente. Precisamente por esa pandemia no hubo un acto masivo en el zócalo de la capital, precisamente por eso la asistencia en el palacio presidencial fue muy reducida, con el fin de mantener la sana distancia.
El punto central fue el combate a la corrupción, la que ha lastimado inmensamente al país. Al respecto, el presidente dio una cifra de ahorro, 560 mil millones de pesos en lo que lleva de su gobierno. No es una cantidad menor pues es más del doble de lo destinado a salud en el presupuesto de 2020 (que fue de 226 mil millones de pesos).
El presidente también resaltó, lógicamente, lo destinado a programas sociales y, muy importante, siguió resaltando el no haber endeudado al país, a pesar de la crisis económica detonada por la pandemia.
No podemos olvidar que los gobiernos de Felipe Calderón y de Enrique Peña Nieto endeudaron al país de una manera infame. Peña Nieto heredó al gobierno de la 4T una deuda de 11 billones de pesos por la que estamos pagando, sólo de intereses, 750 mil millones de pesos anuales. Por lo que López Obrador ha resistido las presiones para contratar más deuda, provenientes sobre todo de sectores empresariales.
Sobre el informe, pero no sólo sobre eso, la oposición al actual gobierno insiste en la caída del Producto Interno Bruto (PIB) como si fuera México el único país en el que se prevé una brusca caída causada por la pandemia de coronavirus y sus desastrosas secuelas económicas.
Efectivamente, mientras el Banco de México estima una caída del PIB de entre el 8.3 y el 8.8 por ciento para todo 2020, en el conjunto de la Unión Europea ya se desplomó un 12 por ciento, con España como caso extremo con una caída del 18.5 por ciento, pero también con caídas importantes en Francia (13.8 por ciento), Italia (12.4 por ciento) e incluso en Alemania (con un 10 por ciento) y por no hablar de los Estados Unidos en donde la caída ha sido del 33 por ciento, lo que indudablemente afecta también a México. Incluso en Canadá la caída en el segundo trimestre del año fue de casi el 39 por ciento.



