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LÓPEZ OBRADOR Y DE GAULLE – BIENVENIDOS SEÑORES EXPRESIDENTES – LA CLASE POLÍTICA Y LA COMPLICIDAD

López Obrador perdona a Rosario Robles. Si el presidente electo recibió votos fue por su compromiso contra la corrupción y la impunidad. Ahora se erige como un tirano, quienes se distinguen por acusar o absolver sin tomar en cuenta autoridades, jueces y leyes.

LÓPEZ OBRADOR Y DE GAULLE

En nuestra cultura original al jefe supremo se le llamaba Tlatoani que significa el que habla, quien tiene la palabra. Nuestro Presidente electo ha tomado muy en serio esta facultad y cada vez que habla ha andado como en la casa del jabonero: cuando no cae, resbala. Las maromas discursivas están a la orden del día: que si perdón no es amnistía, que si a la amnistía pero antes el perdón; que si cancela la reforma educativa pero no precisa qué parte de la reforma educativa; luego se erigió como Yahvé y exoneró a Rosario Robles; para rematar dice que el país tiene 30 años en bancarrota.

No entremos en el debate si lo está o no, el problema es que hace unos días dijo que no había crisis económica ni financiera. Charles De Gaulle decía que el político debe ser parco al hablar, pues si habla mucho o se repite, entra en contradicción. Lo que está pasando exactamente con el discurso desenfadado e irresponsable de López Obrador. Es tiempo de ponderar.

BIENVENIDOS SEÑORES EXPRESIDENTES

Rafael Hernández Ochoa después de dejar el gobierno de Veracruz se vino a la ciudad de Querétaro. Tuve en una ocasión la oportunidad de convivir con él. Le pregunté qué era lo más duro de abandonar el poder. Me respondió: “Lo más duro es regresar a ser como cualquier persona. Yo tuve la oportunidad de experimentarlo desde el primer momento. Después de estar en la ceremonia de cambio de gobernador fui a mi oficina a recoger algunos objetos personales, llegué con el chofer. Le ordené, pasa por la Señora, cargas gasolina y regresan por mí. El chofer se quedó parado sin moverse. Le pregunté “¿por qué no te vas?” Me contestó: Me da para la gasolina. Me busqué y no traía cartera, no la había cargado en seis años, siempre me acompañaba alguien que pagaba todo. Apenado le pedí prestado”. Esto es lo que van a sufrir los expresidentes sin pensión ni guaruras.  Bienvenidos señores expresidentes a la vida de la gente común.

LA CLASE POLÍTICA Y LA COMPLICIDAD

Desafortunadas las declaraciones de López Obrador al afirmar que Rosario Robles es un chivo expiatorio y que todo es un circo, obviamente que no hará nada en su contra.  De un plumazo descalifica las acusaciones de la Auditoría Superior, los setecientos millones que en efectivo se repartieron en domicilios que eran chozas o con gente que apenas si gana el salario mínimo. Si López Obrador recibió votos fue por su compromiso contra la corrupción y la impunidad. Ahora se erige como un tirano, quienes se distinguen por acusar o absolver sin tomar en cuenta autoridades, jueces y leyes.

Los electores deciden la alternancia precisamente para que los que lleguen ajusten cuentas a los que se van. Falso. Aquí en Querétaro se pregonó que había un desfalco, primero de novecientos millones luego de seis cientos millones. No pasó nada. La clase política, de todos los partidos, se disfraza de redentora y acaba como cómplice y tapadera.

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