La difícil búsqueda de la verdad
Se trata de fragmentos en los que se recoge el sentido, pero con estructura y términos más latinoamericanos, tomados libremente del discurso que la Dr. Katrin Korb pronunció el pasado 9 de mayo de 2020.
El título que encabeza este escrito no es el original. En realidad, se ha difundido mediante una página virtual que se llama “La verdad nos hará libres”, según el texto evangélico, y que aquí se reproduce con respeto a su fuente. Se trata de fragmentos en los que se recoge el sentido, pero con estructura y términos más latinoamericanos, tomados libremente del discurso que la Dr. Katrin Korb, joven médica, pronunció el pasado 9 de mayo de 2020, en la plaza principal de Oldenburg, en Alemania, durante una manifestación popular. De suerte que lo siguiente está cercano a una reproducción de las palabras de Korb.
“Queridos compañeros: “Estoy agradecida de que se me permita estar aquí ahora, mostrándoles el rostro. Es algo especial para mí. Me llamo Katrin Korb, tengo tres hijos y soy médico familiar en Oldenburg.
“Estoy aquí porque me siento responsable de la salud de mis pacientes, de mis hijos y de la mía propia. Y es que me enfada ver el interés de usar el miedo para, ahora, controlar a la gente. No sé hasta dónde llega todo, pero, al final, el poder y el dinero están involucrados.
“Soy médico, y sé cómo funciona nuestro sistema de salud. Se basa en crear miedos para, así, ganar dinero; miedos que se generan en ambos lados: tanto en el médico, como en los pacientes.
“Hay pautas que se supone que debo seguir, según las diversas enfermedades. ¿Quién escribe esas pautas? Les daré un ejemplo. Hay una guía europea para las enfermedades del corazón. La guía tiene 25 autores, 19 de los cuales reciben dinero de la industria farmacéutica para la que trabajan. Se llama “honorarios de consultoría”. Allí se establece que los medicamentos prescritos pueden tener efectos secundarios nocivos para la salud, y que su efecto no sirve para devolverle la salud a nadie.
Es fácil entender que tanto la compañía farmacéutica que los fabrica como los médicos que los recetan pueden ganar mucho dinero con tales medicamentos. Es obvio, sin embargo, que si no sigo las pautas y la condición del paciente empeora por cualquier motivo, los colegas me reprocharán: “Si no has seguido las indicaciones, tú eres la responsable”. Es decir, me crean miedo para hacerme actuar aun en contra de lo que sé.
Es lógico que la persona enferma también se asustará si no toma lo que se le receta: “Si no tomas esta píldora, tendrás un ataque al corazón. Te lo digo yo, que para eso estudié; no te debes recetar fuera de la prescripción médica”. Ya no caben más discusiones. Y el paciente tiene que tragarse las píldoras, día tras día, semana tras semana, toda su vida.
“Hay mucho dinero detrás. Ése es el principio. Desde el comienzo de la crisis del coronavirus, noticias terribles nos mantienen en estado de ‘shock’. El gobierno dice que hay un nuevo tipo de virus, tan peligroso que habrá millones de fallecidos… si no lo protege. Sabe mejor que nadie lo que es bueno para usted, porque tiene expertos aquí. Uno no debe decidir por sí mismo, pues es demasiado ignorante para arriesgarse a tanto; ellos, por el contrario, saben cómo aislarlo a uno, saben que tienen que convencerlo a uno de que está incapacitado y que tiene que usar un bozal. Todo para la protección de los mismos pacientes.
Y lo asustamos a usted tanto todos los días con las peores imágenes, que no se atreve siquiera a cuestionarnos. El mantra que se la pasa diciendo el gobierno de Angela Merkel (actual primer ministro de Alemania, GG) es: “Una vez que tengamos una vacuna contra el virus, podremos volver a la normalidad”. En otras palabras, sólo una vacuna nos devolverá los derechos básicos.
“Esta semana, la Sra. Von der Leyen ha dicho que se han recaudado 7400 millones de euros para el desarrollo y distribución de esta vacuna. Alemania ha colaborado ya con 525 millones de euros. Normalmente, el desarrollo de una vacuna necesita varios años. Esto es porque se realizan varios estudios de seguridad.
El nuevo virus de la familia corona se lanzó hace apenas 6 meses. Sin embargo, el Instituto Paul Ehrlich ya ha realizado experimentos con humanos, con una vacuna MRNA, que es material genético extraño que entra en las células. Uno no tiene que ser médico para sentirse incómodo sabiendo eso. No me inyectaría esa vacuna, y tampoco se la daría a mis hijos, y no se la recomendaría a mis pacientes.
El párrafo 2 de la Constitución establece que no hay derecho a la salud, sino a la integridad física. Ésa es una gran diferencia. No hay derecho a la salud, porque la enfermedad es parte de nuestra vida humana, pero nadie puede dañar nuestros cuerpos con una vacuna cuestionable. No obstante, la vacuna se pondrá a disposición de los fabricantes, sin ninguna duda. La propaganda ha estado en marcha durante meses, y nosotros pagaremos por eso, ya estamos pagando por la economía y las consecuencias sociales del encierro. Éste es el dinero de nuestros impuestos, los que ahora están siendo gastados. El dinero de nuestros impuestos se está usando para comprar la vacuna: 525 millones de euros, y eso es sólo el comienzo.
“¿Nos han pedido que paguemos por un encierro? ¡No!”
Este discurso fue breve, en una plaza pública, a mediodía, y bajo los rayos del sol. Al terminar, la Dra. Korb fue ovacionada, lo que sugiere que a un sector de la población le urge abandonar la situación de encierro en que se encuentra.
Para identificar en imágenes el ambiente en que se dio esta alocución, revisar el video correspondiente en https://youtu.be/ypxcRKDJ6Jk. Es indispensable decir que la colaboración de hoy NO es una invitación para cancelar el encierro en que se encuentra ahora la sociedad mexicana, sino que es sólo una vista de diferentes reacciones sociales.



