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La evasión fiscal, la magnitud del problema

En todo el mundo, el pago de impuestos sirve para que los gobiernos construyan y le den mantenimiento a infraestructura; hagan frente a los costos del funcionamiento de escuelas, hospitales y edificios públicos; solventen los gastos en seguridad; se paguen los salarios, prestaciones y pensiones de los trabajadores públicos; se solvente el subsidio que reciben todos los estudiantes de las escuelas públicas, desde preescolar hasta el nivel superior. La conciencia de esta situación nos debería llevar a todos a considerar que el pago de impuestos es algo estratégico para la calidad de vida y la sobrevivencia de un país.

Los trabajadores dependientes no podemos evadir el pago de impuestos ya que éstos se nos retienen de manera automática cuando recibimos nuestro pago quincenal. Sin embargo, trabajadores no dependientes y empresarios han abusado en nuestro país con el no pago de impuestos.

La cuestión es que dichos trabajadores no dependientes y esos empresarios hacen uso también de la infraestructura y de los servicios públicos, es decir reciben pero no sienten la necesidad de pagar por lo que reciben o se creen demasiado “inteligentes” como para evadir el pago de lo que deberían aportar al fisco.

Es un dato de hecho que una gran empresa hace un uso mayor de la infraestructura pública que lo que usa un ciudadano común y corriente. Por ejemplo, los camiones de la Bimbo (una de las grandes empresas evasoras de impuestos en nuestro país) hacen uso de carreteras, calles, alumbrado y seguridad pública, pero los dueños de la empresa no quieren pagar por ello. Sus camiones dañan mucho más la infraestructura pública que lo que puede hacer un ciudadano común con un auto (con un peso aproximado de una tonelada).

Pues bien, por primera vez, el pasado 1 de octubre, un gobierno federal da a conocer la lista de los beneficiados de no pagar impuestos. Y esto gracias a la tozudez de la organización Fundar, la que inició un litigio desde hace cuatro años con el fin de obtener información sobre las personas físicas y empresas a quienes se les perdonaron adeudos fiscales en el periodo que va del 1 enero de 2007 al 4 de mayo de 2015. Fundar ha puesto a disposición del público en general las listas de cancelaciones y de condonaciones en dicho período, más listas adicionales parciales que van del 1 de julio de 2015 al 1 de octubre de 2019 (disponibles en privilegiosfiscales.fundar.org.mx).

Las cifras de lo evadido son impresionante, poco más de un billón de pesos (a precios actualizados de 2019). A lo anterior hay que sumar otros 274 mil millones de pesos (también a precios de este año) que corresponden a 201 grandes contribuyentes que se ampararon para que el SAT no divulgara sus nombres y los montos cancelados o condonados. Por lo que estamos hablando de un billón 362 mil millones de pesos, a precios actuales.

Con respecto al presupuesto federal para 2020, esta cantidad supera en cuatro veces el presupuesto de 324 mil millones de pesos para toda la educación pública, supera en 10 veces el gasto de 129 mil millones de pesos para salud, es más del doble de lo que se destinará a Pemex y casi el triple de lo que se destinará a la CFE. Con esa cantidad se podrían construir ocho refinerías como la de Dos Bocas, Tabasco.

¿Dónde están los que se escandalizan por lo que ahora se invierte en Pemex, en CFE o en la refinería de Dos Bocas? Mejor debería ponerse a pagar impuestos, como hacemos todos.

 

anbapu05@yahoo.com.mx

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