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La gestión empresarial como enfoque hegemónico de la pedagógica actual

Vivimos una época en la que la educación es, básicamente, un negocio; en la que, en nombre de la calidad, se busca legitimar y perpetuar la desigualdad, en la que la enseñanza tiene un único propósito: capacitar para el mundo laboral. Una época en la que se ha reemplazado la generosidad del humanismo por la mezquindad del mercado; en la que la competitividad que el mundo empresarial promueve en el campo pedagógico hace creer que no necesitamos a los otros.

-Mauro Jarquín

La educación básica se encuentra dominada por un enfoque de gestión empresarial que sujeta las orientaciones pedagógicas y didácticas a los valores económicos y de mercado. El origen de este mal es el sistema neoliberal que se incrusta en todos los espacios que le conviene alojarse. Los sistemas escolares no escapan a dicha situación, pues se convierten en víctimas de la hegemonía corporativa y mercantil del capitalismo.

El ataque que sufre la escuela se percibe en su similitud con la empresa, ambas se rigen bajo una concepción racionalizada de sus tareas y su operatividad se guía por los presupuestos de la productividad y el rendimiento. Para ello, es necesario que la innovación, uso de la tecnología y medición de resultados sean considerados como elementos sustanciales de la tarea educativa. Además, el reforzamiento y control administrativo hacen de la educación un modelo de formación basado en la tecnocracia -propia del sector empresarial-.

La cualificación y profesionalización del personal docente permiten evidenciar la subordinación del sistema educativo a los requerimientos del campo empresarial. Por medio de la evaluación constante o permanente, se trata de formar «profesores competitivos y eficientes». Con ello, se pretende aumentar la «eficacia» de los centros escolares y mejorar la «calidad» de la educación o «excelencia» educativa. Esta forma de concebir la enseñanza arrastra a los educandos hacia las fauces de la lógica del valor económico; por esta razón, el objetivo de la escuela no se orienta hacia la constitución de ciudadanos formados bajo los preceptos de la democracia, igualdad y libertad -ideales de la escuela ilustrada- sino, más bien, pretende moldear a los chicos como emprendedores, autónomos y encauzados con los valores del mercado (cooperación, flexibilidad, motivación, colaboración, trabajo en equipo, liderazgo, competencia) y exalta la creatividad como propósito y virtud máxima de la enseñanza.

El “gestionarismo empresarial” -como lo llama Christian Laval– sustituye el enfoque humanista y concibe la educación como servicio e inversión que se rige por los preceptos de la oferta y la demanda. Con ello, la meritocracia adquiere mayor relevancia y la segregación y exclusión se convierten en males que acompañan a los sistemas educativos. Esta situación custodia la desvalorización de la educación como actividad gobernada por las demandas de la cuantificación y medición. Así, la escuela se encamina hacia propósitos que deben incrementar su eficacia; de este modo, la educación pierde sentido como derecho humano y tiende hacia una perspectiva utilitarista y empapada de términos provenientes del campo economicista y mercantil (inversión, rendimiento, demanda, gestión, análisis y comparación de resultados). Si bien, la escuela no puede negar su vínculo con la esfera de laboral, tampoco debe aceptar su sometimiento a los designios del sector productivo. En todo caso, es necesario replantear qué elementos del ámbito de la producción son pertinentes incluir en los enfoques pedagógicos sin dejar de lado que la escuela debe fomentar el gusto desinteresado por el saber, adquisición de conocimientos y la formación de sujetos informados para su participación política.

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Un comentario

  1. Estoy de acuerdo con la visión del Lic. Luis Oscar que hace con respecto a la educación pública actual. Dentro de este contexto neoliberal, los maestros, padres y comunidad tenemos la obligación de rescatar e impulsar aquellos valores y actividades de una educación humanista, no tanto de mercado.

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