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La huelga del 58

Esta es una lucha que comenzó con errores de las dos partes, es decir, ambos no se apegaron a la Ley Orgánica de entonces y a la vez ambos dieron un primer paso que desencadenó una bola de nieve que, al final, dejó satisfechas a todas las partes.

La huelga estudiantil que obtuvo la Autonomía para la Universidad de Querétaro, en realidad, no inició con ese propósito. Sin embargo, a sesenta y un años de aquel acontecimiento, bien vale la pena repasar lo sucedido.

La pequeña huelga de doce días -todavía durante las vacaciones en enero de 1958- más que una lucha por la autonomía, inició como un conflicto entre el “Somoza de petate” y el “César de la cultura” queretanos, es decir, entre el Gobernador Juan C. Gorráez y el eterno Rector Fernando Díaz Ramírez, de hecho, a pesar de que las voces universitarias se declaran a favor de Díaz Ramírez y critican lo ilegitimo de las disposiciones de Gorráez al destituirlo, a nuestra consideración, esta es una lucha que comenzó con errores de las dos partes, es decir, ambos no se apegaron a la Ley Orgánica de entonces y a la vez ambos dieron un primer paso que desencadenó una bola de nieve que, al final, dejó satisfechas a todas las partes, gracias a que, en palabras de J. R. Fortson: “como una medida salomónica, ambas partes acordaron que la autonomía universitaria era la mejor solución”.

Al final, Gorráez aseguraba que de su parte, hacia Díaz Ramírez, “nunca hubo prejuicio en su contra o enemistad que me impulsara a removerlo de su cargo de Rector”, aunque nunca dejó de creer que el propósito que persiguió Díaz Ramírez era “continuar en la Rectoría a todo trance”. Díaz Ramírez reconoció que durante el resto del periodo de Gorráez, hasta 1961, no recibió “la más pequeña molestia”.

Para los estudiantes (con los hermanos Septién Barrón, Arreola Valdés, Hernández Palma, etc.), la autonomía, durante los primeros días, fue lo de menos. Transcurridos por lo menos seis días, los huelguistas tomaron la bandera de la autonomía, como un asta mucho más sólida de lucha.

Al principio, únicamente demandaron la restitución de Díaz Ramírez. ¿Una lucha de izquierda? No, definitivamente no. Sin embargo, para el contexto del estado, fue quizá la primera crítica abierta a un Gobernador hecha por los ‘hijos pródigos’ de la posrevolución, los estudiantes universitarios.

¿Una lucha de derecha? Tampoco, ningún elemento indica que los estudiantes se vieron influenciados por dicha ideología, de hecho, pareciera que por ninguna ideología en particular.

Otra de las repercusiones de la autonomía fue que lo que antes era un grupo cuya influencia básicamente abarcaba a la universidad, después de 1958, se fue consolidando poco a poco como un grupo cuya injerencia pasó a tener más relevancia en la vida política del estado, ya que la élite política local reconoció “a la élite universitaria como un grupo de presión importante y decide incluirla en el gobierno local”, lo que la investigadora Martha Gloria Morales Garza denominó como “el grupo universidad”, el cual tendría las riendas del estado, junto con la CTM, hasta los noventa.

En un estado que aún no conocía una oposición política fuerte, el PRI lo controlaba todo, incluso a las voces en su contra. Ejemplo de esto es muchos de los estudiantes que encabezaron el Comité de Huelga y que simpatizaron con él, pasaron a las filas de la Revolución Institucionalizada, al cual, poco antes habían criticado indirectamente a través del gobernador Gorráez, quien, años después, durante las celebraciones por la obtención de la autonomía de la Universidad, sería ovacionado por los mismos que antaño declararon en su contra, gracias a la actitud (aparentemente) siempre positiva que tuvo el gobernador con la propuesta del otorgamiento de la autonomía a la entonces modesta casa de estudios de Querétaro. ¿Sería muy exagerado decir que la Universidad le debe su autonomía en cierta medida al PRI? Las próximas elecciones federales del 58 y la campaña de Adolfo López Mateos, dicen, habría acelerado la decisión de otorgar la autonomía.

Hugo Gutiérrez Vega -ya alejado del PAN-, Rector de la UAQ de 1966 a 1967, consideró que la autonomía de la Universidad siempre ha incomodado al gobierno del estado, “empezando por Gorráez, que fue el que se vio obligado a agachar la cabeza para que la Universidad fuera autónoma, sí, claro que les molestaba y yo creo que les sigue molestando la autonomía de la Universidad”.

Salvador Septién Barrón, integrante del Comité de Huelga y a la postre Rector de la UAQ de 1968 a 1969, vio que “logramos la autonomía; pero no habíamos logrado nada, porque los rectores nos llegaban importados del Gobierno del Estado”.

Un año después de la insólita y particular huelga, la Universidad estrenaría su autonomía, pero, como bien señalaron los ya fallecidos exrectores, esta fue manipulada, cortada y utilizada a modo en más de una ocasión por las autoridades gubernamentales. Tendrían que pasar muchos años y numerosas experiencias, como otras luchas estudiantiles y sindicales, para alejar las manos del gobierno de la casa de estudios. Estira y afloja que continúa dándose.

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