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La Liga Comunista 23 de Septiembre a debate

¿Es valentía la que defiende un sistema asesino o es valentía enfrentarse a él para transformarlo por una sociedad más justa?

El 17 de septiembre, el historiador Pedro Salmerón, director del INEHRM, recordó la muerte del empresario regiomontano Eugenio Garza Sada, durante el intento de secuestro por un comando de La Liga Comunista 23 de Septiembre.

Cinco párrafos los dedicó a elogiar la vida del padre del Grupo Monterrey, dueño de la Cervecería Cuauhtémoc y fundador del Tecnológico de Monterrey; al final, calificó al grupo que realizó la acción, como jóvenes “valientes”. Aquel día, pero de 1973, la Liga, con apenas seis meses de existencia, intentó realizar su primer secuestro. Anteriormente, otras organizaciones habían realizado operaciones relativamente exitosas, como el FUZ con Hirschfeld Almada, la ACNR con Castrejón Díez, o las FRAP con Terrance Leonhardy. Pero Garza Sada muere durante el tiroteo. Entonces, la clase industrial de Monterrey criticó duramente al gobierno de Echeverría, el cual reacciona aumentando la cacería de guerrilleros. Al paso de los años, toda la dirección nacional de la Liga sería asesinada o desaparecida por el Estado.

Tras el pequeño texto de Salmerón, inmediatamente inició la reacción. Los expresidentes Fox y Calderón, ambos expanistas, condenaron el calificativo de “valientes”. “Cobardes” y “terroristas”, según su interpretación, era más adecuado, ya que lo otro era hacer “apología de la violencia”. Salmerón, tras señalar la exagerada reacción contra sus palabras, presentó su renuncia: “si el pensamiento libre y la búsqueda de la comprensión histórica sirven a la derecha como pretexto para atacar al régimen […] pongo el cargo de director del INEHRM a disposición del presidente». El debate en los medios y las redes sociales, continuaba, recordándose los discursos anticomunistas. La madrugada del domingo 22, la entrada de la Museo-Casa de la Memoria Indómita -único museo en el país que guarda y comparte la memoria de las madres que buscaron incansablemente a sus hijas e hijos desaparecidos por el Estado, muchos, militantes guerrilleros- fue ‘grafiteada’. ¿Casualidad?

El gobierno de López Obrador ha mantenido una actitud contradictoria ante el pasado reciente, el del movimiento armado socialista y la llamada ‘guerra sucia’. Por ejemplo, el 22 de septiembre en el Centro Cultural Los Pinos, el Estado Mexicano dio el premio nacional ‘Carlos Montemayor’ a dos guerrilleros sobrevivientes del asalto al cuartel militar de Madera en Chihuahua (la primera insurrección guerrillera en el México Moderno el 23 de septiembre de 1965) y a las ‘madres del alba’ que apoyaron a aquellos que realizaron ese ataque. Al día siguiente, el 23 de septiembre, el Estado le ofreció una disculpa pública a Martha Alicia Camacho Loaiza, militante de la Liga y sobreviviente de la ‘guerra sucia’. Su experiencia es estremecedora. El 19 de agosto del 77, la policía política la secuestra y tortura, sin importar su condición de embarazo. Asesinan a su esposo, también militante, le presentan el cadáver, le hacen caer encima de él, embarrando su rostro en el cuerpo ensangrentado. El 29 de septiembre, nace su hijo y, apenas concluido el parto, apuntan con una metralleta a la cabeza del bebé y la amenazan con que será la única vez que lo verá con vida. El 19 de octubre, sin mediar explicación, Martha y su hijo son liberados del “infierno”.

Anteriormente, el gobierno inauguró un sitio de memoria en una exoficina de la Dirección Federal de Seguridad en la Ciudad de México, para recordar el Halconazo y la ‘guerra sucia’. Por otro lado, los fondos de la DFS y la DGIPS, en el AGN, siguen censurados, y el fondo del CISEN aún no se agrega al catálogo, como López Obrador había prometido a principios de año que se haría. Por otro lado, el Congreso de Nuevo León declaró persona ‘non grata’ a Pedro Salmerón al considerar que insultó la memoria de Garza Sada.

Ante esto, dos exmilitantes de la Liga, Jaime Laguna Berber y José Morales Hernández, declararon en una carta que decía: “La valentía es una virtud humana y el hecho de enfrentarse al Estado que como en aquel tiempo y hasta la fecha ha sido represor de los intereses del pueblo […] es sinónimo de valentía […] ¿Quién es el responsable de la violencia, el que produce el hambre o el que lucha contra ella? ¿Es valentía la que defiende un sistema asesino o es valentía enfrentarse a él para transformarlo por una sociedad más justa?”.

Los movimientos socialistas, marxistas, comunistas y movimientos armados, contribuyeron a la transformación democrática de este país, aunque, claro, el objetivo no era ese, sino la revolución. Aún así, las y los integrantes de la Liga Comunista 23 de Septiembre forman parte de “los héroes anónimos que nos dieron patria” en el pasado que se hace presente.

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