Articulistas

La lista

La lista de los amigos, parientes y conocidos que se van yendo crece y crece día con día. Y ya no importa su color (azul, rojo, negro) ni su posición en la tabla (alta, baja, media) ni las diferencias de edad, credo, circunstancia. Sólo nos dice que estamos en la fila y la muerte nos empareja a todos.

Naturalmente quedan las diferencias: lo que se hizo y lo que no se hizo; las vidas cumplidas y las vidas cortadas de tajo; las que se arrastran penosamente hasta el fin y las que mueren a tiempo.

-Las muertes esperadas, siempre inesperadas; las muertes inesperadas, todavía más dolorosas. 

Hay muertos de los que se sigue hablando toda la vida. Hay muertos que necesitan un largo silencio. Muertos que pasan desapercibidos y de los que no sabemos hasta mucho tiempo después. Muertos que nacen o renacen al morir. Grandes muertos que son noticia de un día y nunca más. Muertos anónimos, millones y millones de muertos con nombre y obra de los que no sabemos nada.

En fin, la cosecha de muertos y nacimientos nunca se acaba.

En mi lista personal, hoy aparece otra cruz.

¿En qué lista de qué otras personas aparecerá un día mi cruz?

La muerte nos empareja sin borrar las diferencias.

Los muertos de ahora ya no sabrán el resultado del primero de julio 2018. Siempre habrá algo que no veremos, nunca más. Amén.  

Enseñanzas sociológicas

Francisco López Cámara (1926-1994?), doctor en sociología por La Sorbona, en 1970 nos enseñaba a los jóvenes estudiantes de la UNAM una lección terrible:

-Todo lo que el hombre hace de cultura y por cultura es para olvidar a la muerte.

Naturalmente nos dejaba con los ojos abiertos.

Y luego en otra clase nos decía:

-¿Y ustedes qué hacen aquí? ¿No saben que la sociología va a desaparecer? Hoy todo es números, datos, estadísticas.

Estudioso de las clases medias y su desafío, por López Cámara llegué a Wilhelm Reich, un autor vital en mi formación o deformación, je.

Ya en los 80 hablaba de la demolición o desmoronamiento del sistema político mexicano; no de su destrucción, sino de su transformación, sin saber que nuevo monstruo aparecería.

Elegante, pulcro en su lenguaje. Su ironía era muy fina.

-Todo lo que hacemos es para olvidar que vamos a morir.

 (Luego supe que FLC murió priista, solitario y alcohólico).

 

Efraín Mendoza Zaragoza (n. 1962), el sociólogo por la UAQ, dice que tres cosas habría que enseñar a los jóvenes en la familia y en la escuela:

-La enseñanza alimenticia, la enseñanza sexual y la de la muerte.

En suma: aprender a comer, conocer nuestra vida sexual y aprender a morir. Fácil. Todo lo demás es lo de menos.

 

Por mi parte agrego otra pequeña lección necesaria: la enseñanza de las palabras: saber hablar, decir, exponer, dialogar, discutir, reconocer, aceptar, callar… Las palabras, hermanas del silencio. Bien dice el poeta:

-Para hablar aprende a callar. / Saborea tu ignorancia.

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