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La muerte, el dolor y otros procesos naturales

La muerte es un mecanismo natural que generó el surgimiento de ideas místicas, religiosas y rituales. Potenció el miedo a la no trascendencia. En México el miedo a la muerte se encubre con burlas y fiestas, rimas y otras delicias. Se niega y se rechaza hablar de testamentos, se intenta frenar el destino. No se educa a los individuos en el valor de la vida y la naturaleza de la muerte.

Es natural que todo ser vivo, muera. Es un proceso inevitable, al cual se puede llegar, por decirlo así, “naturalmente” o provocado. En todas sus formas no hay muerte indolora, “en paz”, siempre a la desaparición física le precede un periodo de dolor, sea físico o del alma, puede ser corto o prolongarse como una “eternidad”. El dolor no es un mecanismo antinatural, es una alarma para avisar del incorrecto funcionamiento y uso del cuerpo y del alma.

El comportamiento del ciudadano promedio, incluye la alteración voluntaria del sueño, la ingesta de alimentos “chatarra”, la hidratación deficiente, la incorporación de sustancias tóxico-peligrosas por medio del hábito de fumar, el alcoholismo, las drogas y medicamentes de patente, la ira, la desesperanza, la tristeza, entre otras emociones tóxicas, todo lo cual provoca a corto, mediano y largo plazo, fallas en el funcionamiento del organismo, hasta conducir al individuo a procesos con dolor y finalmente a la muerte.

Cuando se presenta el dolor, prácticamente ningún doliente piensa en las causas que lo originaron, sino en los medicamentos que potencialmente se lo eliminarán, para seguir con su estilo de vida y comportamiento anómalo. La respuesta de una persona iracunda, cuando en la consulta se le dice que debe abandonar esa actitud, es la siguiente: “como si fuera tan fácil”; sin cambios positivos en el comportamiento humano no hay ni habrá terapéutica que elimine definitivamente el dolor y alargue la vida.

Generalmente el paciente que presenta un cuadro grave, señala estar de acuerdo en que la muerte es un proceso normal y que no le teme, sólo desean morir sin dolor. Esta frase implica el deseo de poder someter al cuerpo y al alma a toda clase de excesos sin tener consecuencias, es decir no presentar dolor. Por ello la medicina hegemónica ha desarrollado toda una gama de analgésicos como tratamientos paliativos.

Como se mencionó, el dolor puede ser del cuerpo o del alma. El tratamiento de los dolores del cuerpo se lleva a cabo con analgésicos con diverso gradiente de poder, desde la aspirina hasta la morfina; para los dolores del alma no existen sustancias químicas que los minimicen, su tratamiento incluye el re-equilibrio energético y una profunda reflexión que lleve al perdón.

Si consideramos que el dolor es una sensación causada por la inflamación o daño físico de tejidos u órganos, o dolor profundo del alma, el mejor analgésico está en la prevención, en mantener un comportamiento de vida sano orgánica y espiritualmente. A nivel básico, la falta de higiene provoca crecimiento de microorganismos, los cuales irritan e inflaman la zona afectada. Los golpes, las vibraciones prolongadas e intensas dañan los tejidos. La ingesta excesiva de bebidas alcohólicas, drogas, fármacos, conservadores, colorantes artificiales, espesantes, saborizantes, sal, azúcar, carbohidratos, entre otros. La tensión generada por el apego económico y material, la frustración, la desesperanza, la soledad tóxica, la ira, la tristeza, entre otras emociones negativas. Todo ello causa daño y en consecuencia dolor.

Para minimizar y evitar el dolor del cuerpo y del alma es necesario hacer modificaciones en el comportamiento humano, para ello es indispensable conocer las causas que provocan dolor y la fisiología del mismo. Un primer acercamiento es que el dolor deriva de la aplicación de una fuerza sobre una determinada área, es decir representa una presión; el dolor puede surgir también de la tensión, es decir cuando dos fuerzas en sentido contrario tensan un tejido u órgano. El dolor representa la expresión de que el límite de tolerancia se sobrepasó. Es una alarma, una advertencia de que hay comportamientos, acciones, posiciones ergonómicas, alimentos, bebidas, emociones, entre otras muchas actividades humanas que lo están generando.

Estudiar el comportamiento propio es básico para identificar las causas del dolor y en consecuencia decidir sobre las modificaciones necesarias, conocer las terapéuticas y remedios herbolarios indispensables para recuperar el equilibrio, eliminar el dolor y tener una vida sana o una transición lo más en paz posible.

Más información en Niños Héroes 41 esquina con Matamoros, local 3, plaza del Vergel, Tequisquiapan, Querétaro. Cel. 442-3775127, elahuehuete.herbolaria@gmail.com, www.elahuehuete.com.mx

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