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La participación de las madres de familia en el regreso a clases presenciales

“En la escuela del amor, la mujer está varios peldaños por encima del hombre. El día en que el amor domine sobre la violencia, la mujer será la reina del mundo”

-Flora Tristan

“La riqueza de la sociedad se cuadruplicará el día en que se llame a la mujer, la mitad del género humano, a aportar en la actividad social la suma de su inteligencia, fuerza y capacidad”

-Flora Tristan

El trabajo de las madres de familia es fundamental para el sistema educativo mexicano. Durante años, las mujeres han desempeñado un papel primordial en la educación de sus hijas e hijos. Hoy, ante el regreso a clases presenciales, el quehacer de las progenitoras es esencial para retornar a las aulas y procurar la formación de chicas y chicos.

Así, en las últimas semanas, se ha mirado, en escuelas de educación básica, a madres de familia realizar “faenas escolares”. Con picos, palas, machetes y demás herramientas, las mamás toman la vanguardia en los trabajos de limpieza y superan en cantidad la asistencia de padres o varones en las actividades de aseo. Esta situación permite entender que la participación de la mujer desempeña un papel indispensable en la reactivación de la enseñanza presencial.

Además, cabe resaltar que las maestras también contribuyen al restablecimiento del sistema educativo -en su modalidad presencial- y, junto con las mamás, cooperan, planean y arreglan los centros escolares. Asimismo, el personal femenino de auxiliar de intendencia y trabajos administrativos se integran a las acciones de aseo y labores de desinfección. La unión y trabajo de las mujeres es indiscutible.   

De ahí que, el regreso a las escuelas no se agota en tareas administrativas, legales o técnicas de las autoridades educativas, sino se extiende hacia la participación y quehacer de diferentes actores de la sociedad, en este caso, de las madres de familia. Si bien el Estado asume la rectoría de la educación – como versa el Artículo Tercero -, éste no desempeña dicha labor de manera unilateral pues, la complejidad y magnitud del servicio escolar va más allá de un mandato constitucional.

Finalmente, resta señalar que el propósito de este artículo se orienta hacia el reconocimiento de las madres de familia y, en general, de las mujeres que han trabajado para reanudar las clases presenciales. El apoyo de las mamás ha favorecido la apertura de las instituciones educativas. Su colaboración y organización facilitó la limpieza de aulas, patios y demás áreas de las escuelas. Además, su participación y disposición, generó acuerdos de asistencia, así como propuestas y medidas de prevención para procurar la salud de niñas, niños y docentes.

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