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La pésima administración del PRIAN de la riqueza energética (Parte II)


Como señalamos en el número pasado, a los panistas Vicente Fox y Felipe Calderón, y al priista Enrique Peña Nieto, les tocó administrar, durante los últimos tres sexenios del período neoliberal, una enorme riqueza derivada de los ingresos petroleros. 6 billones de pesos de ganancia por la venta de petróleo, en esos tres sexenios. A esa cantidad habría que agregar las ganancias provenientes de los derivados del petróleo, como las gasolinas, el diésel y la turbosina, además de productos derivados de la petroquímica.

Pero ese dinero se evaporó. En dichos sexenios no se construyó ninguna gran obra de infraestructura, ni tampoco vimos surgir hospitales o escuelas por todos lados. Sólo Peña Nieto intentó, al final de su sexenio, construir el faraónico nuevo aeropuerto internacional de la Ciudad de México, en un pésimo lugar, el vaso de Texcoco. Y también dejó inconcluso y muy atrasado el tren rápido entre Toluca y la capital del país, tan atrasado que ha sido el actual gobierno de la 4T el que terminará por construir y pagar la mayor parte de esa obra.

En verdad, panistas y priistas nos deben una explicación de en qué se gastaron tremenda mole de recursos económicos. La única explicación posible es ineficiencia combinada con corrupción.

No construyeron ninguna refinería, Salinas de Gortari cerró la refinería de Azcapotzalco y dejaron en el abandono las seis refinerías que tenemos, con el resultado de que las gasolinas y el diésel producidos en nuestras refinerías no podían cubrir las necesidades del país y entonces, en vez de aumentar nuestra capacidad de refinación, la disminuyeron. Se dedicaron a vender petróleo crudo y no productos derivados, con lo que se perdió la gran oportunidad de obtener ganancias extra, derivadas del valor agregado.

Para justificar tal aberración, se inventaron que “la refinación no es negocio”, lo que siempre fue y sigue siendo un gran engaño. Si no fuera negocio, entonces, ¿por qué en 2019 los Estados Unidos estaban refinando 16.6 millones de barriles diarios de petróleo? ¿Por qué no es negocio? ¿Por qué China estaba refinando en ese mismo año 13.4 millones de barriles al día? ¿Y por qué la India y Rusia arriba de los 5 millones de barriles diarios? ¿Por qué Corea del Sur casi 3 millones de barriles al día y Arabia Saudita 2.6 millones diarios? ¿Esos países pierden dinero refinando petróleo?

Es natural que la refinación de petróleo da ganancias pues se agrega valor a la materia prima. Es evidente que se obtienen más ganancias vendiendo gasolinas y diésel que vendiendo sólo el petróleo. Y esto lo saben hasta países que no tienen petróleo, como Japón, Corea del Sur, Alemania, Italia, España, Tailandia o Francia, con mayor capacidad de refinación que nuestro país, que es petrolero.

Los países citados en el párrafo anterior, como no tienen petróleo, adquieren petróleo crudo y lo refinan y exportan productos derivados de la refinación o los usan para consumo propio sin tener que importarlos. De otra manera no se explica que países no petroleros como Holanda, España o Francia nos vendan “su” gasolina en México, un país petrolero. Algo verdaderamente kafkiano y fuera de toda lógica.

Este “chistecito” de panistas y priistas nos costó a los mexicanos un promedio de 23 mil millones de dólares anuales durante los últimos dos sexenios. 460 mil millones de pesos cada año para importar productos que deberían estarse fabricando en el país. Así de contundente.

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