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La salud humana, entre lo certero y lo incierto

Se puede creer que se tiene una vida plena y feliz, pero si el individuo presenta dolencias y afecciones, es una manifestación evidente de que su comportamiento no lo hace apto a las condiciones y circunstancias.

Muchos luchadores sociales y activistas han propuesto y ejercido prácticas con las cuales lograron modificar algunos aspectos de la organización social, pero la pirámide jerárquica se ha mantenido en esencia. Para lograr minimizar los efectos negativos de las condiciones sociales (una de las grandes fuerzas estresoras) sobre la salud humana, se tienen que reconocer y reflexionar sobre ciertos principios generales: el ser humano no sabe ni puede saber todo sobre cada uno de los procesos del entorno. Así mismo, es incapaz de controlar todos los factores del ambiente que lo rodea. Principio de la incertidumbre: éste representa un reto para resolver cotidianamente problemas y evitar el famoso nicho de confort. El ser humano es constructor de su propio destino y por lo tanto responsable de su salud o enfermedad, felicidad o tristeza; el mesianismo, o esperanza pasiva de que un redentor ofrezca soluciones a todos los problemas es una falsa expectativa que solamente causa frustración. El comportamiento es la respuesta continua a las condiciones cambiantes del entorno: uno apropiado conlleva a una vida armónica, uno no apropiado causa afecciones y dolor. El dolor es el mejor indicador de que el comportamiento humano no esta haciendo apto al individuo, indica que existen contradicciones emocionales, o de otro tipo, no resueltas.

Se puede creer que se tiene una vida plena y feliz, pero si el individuo presenta dolencias y afecciones, es una manifestación evidente de que su comportamiento no lo hace apto a las condiciones y circunstancias. Es imposible una vida armónica, plena y feliz bajo el paradigma hegemónico de la institucionalización alienante y castrante. Como mencionó Albert Einstein, si se desea llegar a lugares diferentes, es menester caminar por senderos diferentes.

El ajuste o acoplamiento respecto a los factores cambiantes del entorno esta relacionado ampliamente con la edad de los individuos. Siendo niños es complicado salirse de los paradigmas dominantes, sobre todo si la familia y los educadores están sumergidos en ellos. Lo importante, aunque difícil, es desarrollar un pensamiento crítico y una mente abierta; construir conocimiento significativo que permita renombrar los fenómenos del entorno desde una perspectiva heterárquica. Los individuos que son rebeldes por naturaleza y lo logran pueden desarrollar proyectos de diversa índole, mediante los cuales se hagan evidentes o falseen los paradigmas hegemónicos y contribuir con esto a que más individuos construyan una nueva cosmovisión.

Cada uno de los paradigmas hegemónicos puede ser falseado como lo planteaba Karl Popper para las teorías. De ésta forma, cada uno de esos paradigmas debe ser cuestionado por los individuos y las comunidades, sin ningún otro requisito que el deseo de indagar la veracidad de los mismos.

Algunos ejemplos de paradigmas hegemónicos son: el concepto moral de lo bueno y lo malo; la utilidad real de la instituciones -como el matrimonio, la enseñanza escolarizada, los sistemas llamados de salud, seguridad, administración pública-, el concepto de éxito y fracaso aplicado a los individuos, entre otros. Por ejemplo, el sistema hegemónico impone la necesidad de convertir a la inmensa mayoría de los individuos en entes asalariados, no disponer de un empleo genera frustración, depresión y otras afecciones. Se impulsa cotidianamente la idea de que el dinero es el medio para obtener todo tipo de satisfactores, pero la inmensa mayoría de los individuos ni siquiera identifica claramente cuales son sus necesidades. El dinero es el parámetro que define a los individuos exitosos y los fracasados. Ello conlleva a una gran porción de la población a creer en la acumulación material y que ésta genera certeza de vida.

Una corriente humana renovada propone transformar los paradigmas desde una perspectiva local para hacer posible la utopía de una sociedad heterárquica. Es decir, sin diferencias, calificaciones, etiquetas o jerarquías de cualquier tipo. Esta corriente viene impulsando proyectos culturales e interculturales para promover el aprendizaje significativo, la construcción de conocimiento, el pensamiento crítico, el desarrollo de habilidades y capacidades para la autoconstrucción de individuos aptos que desarrollen potencialidades para la gestión y administración de sus emociones. O, el establecimiento de proyectos productivos familiares, para la generación de bienes, la oferta de servicios y la transformación de recursos en artículos que cubran necesidades auténticas.

Esta nueva corriente considera que es posible satisfacer las necesidades individuales y familiares sin vender la fuerza de trabajo, que la posibilidad de contribuir al bienestar comunitario es un ingrediente básico de la felicidad, que la salud del cuerpo y del alma no dependen de la existencia de sistemas de salud públicos o privados, que el aprendizaje y la construcción de conocimiento significativo no tienen nada que ver cono los sistemas de enseñanza escolarizados; y que los grandes o pequeños problemas de las comunidades pueden ser resueltos por ellas mismas sin necesidad de gobiernos locales o regionales.

 

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