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La única respuesta posible

El pacto de legitimidad de entonces, por el contrario, osciló entre el abierto autoritarismo, el reparto de posiciones de poder y sí, las reformas, que para nada pueden soslayarse.

Tras la victoria de López Obrador, quienes hasta entonces detentaron el monopolio (o casi) del discurso público, acudieron al marco teórico que les otorgó lugares en la academia o en el gobierno para explicar las acciones del nuevo gobierno. Con ello, se insistió en la vuelta al pasado. Es decir, al autoritarismo. De tal manera, no hay necesidad de modificar esquemas conceptuales. Que la realidad se ajuste al marco teórico.

Sin embargo, se trata de una hipótesis bastante endeble, comenzando porque el pasado se construyó sin reales cimientos democrático-electorales. El pacto de legitimidad de entonces, por el contrario, osciló entre el abierto autoritarismo, el reparto de posiciones de poder y sí, las reformas, que para nada pueden soslayarse. Pero nunca se reparó en sus alcances, en el bloque de poder que construyó ni en los sectores sociales que fueron excluidos. Y no es extraño, tampoco. No obstante, la verdad es que esas opiniones son cada vez más bochornosas.

Algo similar sucedió luego de la decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en torno a la consulta propuesta por el presidente de la República. En realidad, nos tomó por sorpresa a todas y todos, especialmente a quienes formamos parte del gremio abogadil. La única respuesta posible era que se declarara su inconstitucionalidad. En todo caso, el interés era saber si algún ministro osaría ir contra el razonable proyecto del ministro Aguilar. Y por qué razones.

El desconcierto comenzó cuando tomó la palabra el presidente de la Corte. Sus argumentos fueron pasados por el tamiz del galimatías, aunque poco se dijo de lo que a su juicio debía tutelarse: el derecho de participación ciudadana. Aunado, claro, al hecho mismo que, como recalcó, no se trataba de una decisión jurisdiccional para resolver una controversia jurídica, sino de una función política, similar a la ya desaparecida facultad de investigación contenida en el artículo 97 constitucional.

Inesperadamente y con algunos cambios no menores a la pregunta, la Corte resolvió que la consulta es constitucional. Y aunque esa decisión es por sí misma interesante y digna de análisis, me interesan más las reacciones del bloque dominante del discurso jurídico. La única respuesta posible era que la Corte se había doblegado ante el presidente. Eso, desde luego, significaba un retroceso democrático porque minaba la independencia de la Suprema Corte.

Pierre Bourdieu habló del campo jurídico para referirse a la lógica, lenguaje, disputas y prácticas propias del espacio donde actúan los profesionales del derecho. Es interesante que la teoría jurídica se empeñe en acentuar la ductilidad y capacidad transformadora del derecho, mientras que buena parte de quienes detentan el discurso dominante se nieguen, siquiera, a replantearse sus hipótesis y sean incapaces de salirse un poco de su marco teórico para ensayar otras respuestas que, además, no tendrían necesariamente que validar los razonamientos de la mayoría de los ministros.

El consuelo es que Bourdieu también explica por qué es tan complicado que quienes detentan esa posición, estén dispuestos a replantearse sus ideas.

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