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Las vibraciones, sus efectos sobre la salud individual y de la descendencia

La música afecta positiva o negativamente el aprendizaje, la creatividad, la felicidad, la ansiedad, la sanación, el optimismo, el dolor, regula los niveles de hormonas relacionadas con el estrés, afecta la memoria, la velocidad de las ondas cerebrales.

Se ha demostrado experimentalmente que las vibraciones de cualquier tipo afectan positiva o negativamente la salud de los individuos y la de su descendencia. No sólo la intensidad vibracional, sino también la frecuencia, la duración y la recurrencia de los eventos. La época actual se caracteriza por la presencia significativamente alta de vibraciones sonoras intensas, recurrentes y continuas, a las cuales los seres humanos se someten tanto voluntaria como involuntariamente.

La Organización Mundial de la Salud reconoce que el ruido que sobrepasa los valores límites recomendados causa malestar, perturbación del sueño, interferencia en la comunicación, el descanso y sobre el restablecimiento orgánico, provoca daño a los órganos, afecta la tranquilidad, entre otros efectos.

Una de las fuentes de vibraciones sonoras de mayor influencia negativa es la denominada “música” comercial, la cual en la mayoría de los casos se escucha a un nivel de volumen alto, en sitios cerrados o incluso con audífonos intraauriculares, esas descargas sonoras no solamente dañan mecánicamente el oído, sino que agreden los tejidos del cerebro y otras partes del sistema nervioso central.

Sí esto no bastara, la mayoría de las piezas de música comercial poseen un contenido cargado de ideas relacionadas con la muerte, la traición, la tristeza, el abandono, entre otros pensamientos negativos. El resultado de este coctel de vibración negativa, por cierto, planificado por los grandes centros de poder, es la de obtener individuos sin pensamiento propio, con órganos dañados, por lo que son fácilmente controlables y clientes recurrentes de los sistemas médico-farmacéuticos convencionales.

Cualquier individuo que escucha recurrentemente piezas musicales comerciales a volúmenes altos y cargadas de contenidos donde la muerte, la traición, la tristeza y el abandono son los eventos “normales”, reproduce ambientes de comportamiento con esas características. Los volúmenes sonoros altos aíslan a los individuos, evitan las interacciones positivas, eliminan la comunicación y por lo tanto la construcción de comunidad, dañan los tejidos óseos, musculares y nerviosos, afectando incluso las características de los espermatozoides y óvulos, provocando desordenes transgeneracionales, desde antes de la propia concepción.

La tonalidad de la música afecta el córtex prefrontal, el cerebelo, el lóbulo temporal; por su parte el ritmo al córtex frontal, córtex parietal izquierdo, cerebelo derecho; las letras de la música al área de Wernicke, el área de broca, el córtex visual y las respuestas emocionales. De esta forma la música afecta positiva o negativamente el aprendizaje, la creatividad, la felicidad, la ansiedad, la sanación, el optimismo, el dolor, regula los niveles de hormonas relacionadas con el estrés, afecta la memoria, la velocidad de las ondas cerebrales, los recuerdos, el sistema inmunológico y otros aspectos de la salud humana.

Además de la música comercial escuchada a volúmenes altos, con elevada frecuencia, mediante audífonos intraauriculares y con una letra significativamente deprimente, están otro tipo de vibraciones sonoras y no sonoras de tendencia negativa como son las generadas por el parque automotriz, el transporte público, aviones, ferrocarriles, maquinaria y herramientas manuales, los pensamientos negativos, las relaciones con individuos quejumbrosos, tristes y pesimistas, las vibraciones generadas por las imágenes difundidas por los medios de información, la desorganización en los ambientes laborales, domésticos y comunitarios, las palabras de reclamo y altisonantes.

Si se desea mejorar la salud individual, familiar y comunitaria sin recurrir al consorcio médico-farmacéutico, se hace necesario disminuir o extinguir las vibraciones negativas, comenzando por aquellas donde la influencia del individuo puede ser directa, como lo es cambiar el tipo de música estruendosa y con mensajes negativos, por aquella parsimoniosa, que posea mensaje positivos y que ayude al equilibrio espiritual.

Modificar los espacios de vida para amortiguar los sonidos de los vehículos, maquinaria y herramientas. Reaprender a cultivar pensamientos positivos, reducir paulatinamente las relaciones humanas tóxicas y desarrollar aquellas que nos ayuden a ser mejores, eliminar de la selección televisiva los noticieros, películas y cualquier otro material que invoque la violencia y otras vibraciones negativas, participar en la organización de los ambientes laborales, domésticos, escolares y comunitarios, eliminar el hábito de reclamar y hablar mal, reaprender el arte del agradecimiento.

Los centros de poder y los gobiernos antidemocráticos, fraudulentos y corruptos promueven las vibraciones negativas como una forma de control sobre la población. Cambiar las frecuencias vibracionales a escala individual, familiar y comunitaria, por aquellas de índole positivo, es una actitud rebelde; por el contrario el reclamo estruendoso y con palabras de tonos elevados, es una actitud contestataria, esperada y requerida por los centros de poder, porque ello indica que la población esta atrapada en las vibraciones negativas, por lo que es fácilmente controlable.

Más información en El Ahuehuete herbolaria, Niños Héroes 41, esquina Matamoros, Local 3, Centro, Tequisquiapan, Querétaro. Cel. 442-3775127 / 4141070194. E-mail: elahuehuete.herbolaria@gmail.com

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