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Libertad a Pablo Martell Santos

¡NI UNA MENOS! 25 de noviembre, “Día Internacional de la NO Violencia hacia la Mujer”

Realmente la pugna contra la existencia del latifundismo y contra el monopolio oligárquico de la tierra era una situación explosiva desde el Porfiriato, cuando estallaron movimientos indígenas y campesinos a mediados y finales del siglo XIX. El ejemplo más claro lo tenemos en Querétaro, donde se registraron varios levantamientos campesinos en la Sierra Gorda, que documentan Leticia Reina y Antonio Flores.

La contrarreforma salinista del artículo 27 de la Constitución Mexicana, realizada en 1991, generó las bases para la privatización de las tierras, que pretendía que los campesinos se asociaran con los capitalistas agrarios, incluyendo a las transnacionales como Purina, Nestlé, General Foods, Monsanto, entre otras muchas. En la práctica los ejidatarios fueron despojados de sus tierras y acabaron siendo empleados de los neolatifundistas que rentaban o compraban, a precio de baratijas, las tierras a los ejidatarios, comuneros, nacionaleros, pequeños propietarios y rancheros.

En este panorama, el Ing. Agrónomo, egresado de la Universidad Autónoma de Chihuahua, denunció públicamente que durante los gobiernos panistas de Fox (2000-2006) y Calderón (2006-2012) comunidades indígenas y campesinas de la Huasteca Potosina fueron despojadas de 70 mil hectareas, y en el caso de la Zona Chol de Palenque de 30 mil hectáreas, sumando 100 mil hectáreas en total.

La organización campesina que encabeza Pablo Martell – «Reforma Agraria Integral en 100 mil Hectáreas»- ha sostenido reuniones de alto nivel con la Secretaría de Gobernación (SG), Secretaría de Desarrollo Agrario y Rural (SEDAR), Registro Agrario Nacional (RAN), Procuraduría Agraria (PA) y la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), dependencias que conocían las demandas de los campesinos e indígenas, e inclusive tenían programada una reunión con funcionarios de la Secretaría de Gobernación, el 28 de noviembre, en la CDMX.

En ese sentido resulta contradictoria la detención arbitraria, sin orden de aprehensión, que se realizó el gobierno chiapaneco el pasado 19 de noviembre, en contra de Pablo Martell Santos, acusado por la Fiscalía Estatal de «Despojo y asociación delictuosa agravada», según el testimonio de Pablo Martell Robles, hijo del líder agrarista y también informó que su padre, al ser recluido en el penal federal de Tapachula, Chis, se puso en huelga de hambre, en protesta por su detención irregular.

Pablo Martell fue delegado estatal del programa SARH-COPLAMAR, en Querétaro, por los años de 1982-1983, sucediendo en el cargo al Antropólogo Jaime Nieto Ramírez. Posteriormente el programa se convirtió en Comisión Técnica para el Programa de Empleo Rural (Coteper). Ahí conocí a Pablo Martell Santos, quien me invitó a colaborar en la Unidad de Capacitación y Educación en compañía del psicólogo Rubén García, de origen huasteco como el propio Martell Santos. El trabajo consistió en la organización de proyectos productivos agropecuarios, bajo la estructura organizativa de cooperativas. Ahí, recorriendo comunidades rurales, con Pablo Martell, conocí gran parte de los 18 municipios, desde San Juan del Rio, pasando por los valles centrales, el semidesierto y la zona serrana.

Esta fue una experiencia educativa muy pedagógica, pues se organizaron foros campesinos de detección de necesidades, de los que surgía el diagnóstico directamente campesino para la conformación de los proyectos cooperativos de producción, de conformidad con su región, de sus recursos y potencialidades, con el apoyo del INCA-FAO. La parte operativa la elaboraban y le daban seguimiento los egresados de las universidades de Chapingo, de la Narro, de la UASLP y de las Escuelas Técnicas Agropecuarias.

En consecuencia, la solidaridad con Pablo Martell Santos se ha hecho sentir desde esas universidades y desde las propias bases campesinas e indígenas chiapanecas y potosinas. Es lamentable que los diferentes niveles del gobierno federal y del estado de Chiapas rompan el diálogo con el movimiento agrarista y se encarcele injustamente al dirigente del movimiento de “Reforma Agraria Integral en 100 mil Hectáreas”. Nos sumamos desde esta columna a la exigencia social por su liberación inmediata y a la exoneración de los cargos que le atribuyen y pueda suspender su huelga de hambre que merma su condición de salud, a sus 76 años. ¡LIBERTAD A PABLO MARTELL SANTOS!

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