Líneas de acción 2022 para la recuperación en la pandemia

La pandemia por SARS-CoV-2, agente causal de la enfermedad conocida como COVID-19 ha provocado estragos en la vida de todas las personas en el mundo. La virulencia del patógeno, la incertidumbre del modo de contagio, la presencia de nuevas variantes de preocupación y la diversidad de formas en las que esta enfermedad ataca al ser humano han provocado miedo y angustia en la población.
Hoy, ante la caída de la cuarta ola, la que mayor número de casos ha provocado durante toda la contingencia sanitaria, hemos ido encontrando las pautas para recuperar gradualmente nuestras actividades cotidianas y, con ello, nuestras vidas. La inmunización natural y adquirida, sumada a los cambios en nuestro estilo de vida, han permitido avanzar hacia un mejor control de la pandemia, sin embargo, es importante hacer consciencia de que aún transitamos por ella. Con todo esto en mente, debemos comprender cómo enfrentaremos los próximos meses de este 2022, sin detener nuestro avance. En la UAQ consideramos tres líneas de acción que nos permitan hacerlo:
- Reincorporación a clases presenciales e híbridas. Si bien en la UAQ no detuvimos el trabajo desde el inicio de la pandemia, es cierto que las actividades más afectadas han sido las clases presenciales, sobre todo las clases teóricas. Las actividades administrativas han continuado de forma más sostenida, seguidas de la investigación y clases prácticas, pero las clases en aula han avanzado más lentamente. Ya desde el segundo semestre del 2021 arrancaron en modalidad presencial grupos en distintos campus. Los grupos pequeños han podido recuperar más rápidamente sus actividades y en este mes de marzo, todas las unidades académicas estarán ya impartiendo clases en aula en formato presencial o híbrido, incluso en algunos casos se ha optado por el formato virtual por completo ya que hoy es una opción viable. Para la reincorporación a las actividades, la UAQ ha emitido lineamientos cada semestre que norman las disposiciones para el trabajo presencial, y cada unidad académica cuenta también con lineamientos particulares, basados en los generales, que calendarizan sus actividades. Es importante mencionar que estas estrategias van acompañadas de inversión en infraestructura, tanto para la presencialidad, como los sensores de CO2 que nos indican si el aforo es correcto con base en la calidad del aire, hasta el equipamiento para las clases híbridas, como cámaras y refuerzo en internet. De esta forma estaremos avanzando gradualmente durante este primer semestre del año.
- La salud emocional de nuestra comunidad se ha visto mermada durante estos casi 24 meses de pandemia. Es indispensable instrumentar acciones que permitan la recuperación anímica y mental a través de los servicios universitarios de atención individual, como CESECOs, PROAPA y UAPI. Además, se llevarán a cabo conversatorios, foros y espacios de diálogo que nos permitan encontrar el camino para la recuperación plena. De forma paralela, nuestros servicios de salud continuarán prestando atención, particularmente la Clínica COVID para la rehabilitación física y mental de quienes han padecido la enfermedad y padecen secuelas.
- Los servicios que nuestra universidad presta a la sociedad disminuyeron sustancialmente, ello ha afectado a la población beneficiaria y también nos ha provocado merma económica en cerca de 100 millones de pesos. La recuperación de la oferta de servicios es parte también las líneas de acción que se estarán trabajando.
Es indispensable que nuestra comunidad se mantenga bien informada con respecto a las disposiciones y acciones que se llevarán a cabo. La recuperación de nuestras actividades depende de todas y todos.



