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Los 223 votaron ¿en contra de qué? y, por lo tanto, votaron ¿a favor de qué?

Podemos reducir la iniciativa de reforma constitucional del sector eléctrico, en siete puntos esenciales.

  • Reintegración de CFE como un solo organismo del Estado con personalidad jurídica propia;
  • Generación de energía eléctrica, mínima, de CFE del 54 por ciento y máxima del 46 por ciento por parte de privados (casi todos extranjeros);
  • Desaparición de los contratos de autoabastecimiento y otras figuras derivadas de la legislación previa, que han permitido grandes abusos de las empresas extranjeras;
  • Desaparición de la Comisión Reguladora de Energía (CRE) y de la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), organismos dizque “autónomos” creados para acotar las funciones de la CFE y beneficiar inequitativamente a productores extranjeros;
  • Que el Centro Nacional del Control de Energía (CENACE), que garantiza el despacho y las tarifas del sector eléctrico nacional, regresara a CFE y que el despacho de energía eléctrica se diera en orden de mérito de los costos de producción, sujetándose a los requerimientos de seguridad y confiabilidad del sector eléctrico;
  • Que la CFE fuera la responsable de la ejecución de la transición energética en materia de electricidad; y que
  • El litio y demás minerales estratégicos no fueran concesionados a particulares y que fuera el estado mexicano quien llevara a cabo su exploración y producción.

Ahora bien, las y los diputados de oposición o no leyeron la propuesta de la reforma, o la leyeron y no la entendieron o la entendieron y aun así optaron por votar en contra. En el primer caso podríamos hablar de indolencia o irresponsabilidad, en el segundo de incapacidad y en el tercero de traición a la patria. Sería bueno que cada diputada y cada diputado que votó en contra nos dijeran en qué caso caen.

Las y los diputados opositores votaron en bloque contra todos los artículos de la propuesta, lo que evidencia otros motivos para votar en contra. De otra manera habrían votado por algunos de manera afirmativa y en otros de manera negativa. Pero no fue así.

Al votar en contra de los siete puntos antes señalados, por lógica elemental, votaron a favor de lo contrario. No hay medias tintas. Por lo tanto, los 223 votaron a favor de que…

  1. Se mantenga desintegrada a CFE en filiales y subsidiarias, lo que compromete la eficiencia de cualquier empresa.
  2. Las empresas extranjeras sigan aumentando su control en la generación de energía eléctrica. Votaron a favor de que al final de la década los extranjeros estén generando el 85 por ciento de la energía eléctrica y la CFE sólo el 15 por ciento. Lo que significa que votaron a favor de que sean los extranjeros los que impongan las tarifas del servicio eléctrico.
  3. Siga la simulación con el “autoabasto” (empresas extranjeras que no producen nada, pero que tienen contratos de autoabasto y grandes consumidores que no generan energía eléctrica pero que están como “autoabastecidos”) y de que siga el abuso y de que un país con 60 millones de pobres siga subsidiando a grandes trasnacionales extranjeras.
  4. La CRE y la CNH, que no se sabe a qué intereses responden, sigan acotando las funciones de CFE y de PEMEX para beneficiar a empresas extranjeras.
  5. El CENACE siga fuera de CFE y que el despacho de energía eléctrica no se dé en orden de mérito de los costos de producción y que haya inseguridad y falta de confiabilidad en la red de distribución.
  6. Siga un vacío sobre quién debe conducir la transición energética o que se lleve a cabo de manera caótica sin la intervención del estado mexicano.
  7. El litio y demás minerales estratégicos puedan ser concesionados a particulares (principalmente extranjeros).

Y luego se sorprenden de que se les llame traidores a la patria.anbapu05@yahoo.com.mx

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