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Los neoliberales y su manejo irresponsable de nuestra riqueza petrolera

No se nos debe olvidar que antes de la reforma energética de 2013 Pemex aportaba entre el 35 y el 40 por ciento del presupuesto federal.

En estas líneas nos concretamos a los últimos tres sexenios neoliberales, pero no debemos olvidar que el desmantelamiento de Pemex inicia con el fraude electoral de 1988, mismo que impuso en la presidencia de la república a Salinas de Gortari.

La semana pasada, el presidente Andrés Manuel López Obrador señaló que la reforma energética aprobada por panistas y priistas, en 2013, abrió las puertas para entregar 110 contratos a empresas para exploración y producción de petróleo; pero que eso sólo ha redituado la ridícula cantidad de 10 mil barriles de petróleo producidos diariamente, cantidad ínfima para un país que sigue produciendo arriba de 2 millones de barriles al día; es decir, esos 110 contratos han servido para producir menos del 0.5 por ciento de lo que produce Pemex.

Los datos anteriores muestran claramente que esa reforma energética impulsada y aprobada por el PRIAN, y tal como denunciamos muchos en su momento, no ha servido para aumentar la producción de petróleo, tal como prometieron PAN y PRI; en cambio, ha servido para que sea cada vez más difícil adquirir gasolina en una gasolinera de Pemex.

La mayor parte de las gasolineras de Pemex han sido desmanteladas para abrir paso a gasolineras de empresas extranjeras que (como mostró claramente la lucha contra el huachicol a inicios del año pasado) se dedican a vender gasolina mexicana a los mexicanos en su propio país; algo que los mexicanos hicimos durante más de 70 años sin ayuda de extranjeros.

Es verdaderamente patético recorrer nuestra ciudad para adquirir gasolina en alguna de las, cada vez más, escasas gasolineras de Pemex. De esta manera obligan a muchos consumidores a consumir a extranjeros, que son los que se llevan las ganancias fuera del país.

Todos vimos que esas empresas extranjeras ni siquiera se tomaron la molestia de construir sus propias gasolineras, sino que lo único que hicieron fue hacerse de las concesiones de gasolineras ya existentes y poner sus propias insignias sin aportar absolutamente nada al desarrollo tecnológico del país. ¡Y pensar que hay mexicanos contentos de adquirir combustible en estas empresas extranjeras!

No se nos debe olvidar que antes de la reforma energética de 2013 Pemex aportaba entre el 35 y el 40 por ciento del presupuesto federal. Este dinero debería servir para el desarrollo de infraestructura y para financiar la educación, la salud y los programas sociales, entre otras cosas. Pero esa riqueza fue dilapidada, principalmente, en los dos sexenios panistas y en el sexenio de Peña Nieto.

Aún en 2004, producíamos 3.83 millones de barriles diarios de petróleo. Para 2017, la producción había bajado a 2.2 millones. En 2003 sólo importábamos diariamente 55 mil barriles de gasolina y 4 mil de diésel. Para cuando se fueron los panistas y los priistas del poder, en 2018, estas cifras se habían incrementado notablemente a 595 mil barriles diarios de gasolina (más de 10 veces más) y 239 mil barriles de diésel (casi 60 veces más). Esta irresponsabilidad prianista pasó de costarle al país de 2 mil 400 millones de dólares en 2003 a 30 mil millones de dólares en 2018.

Nuestra balanza comercial petrolera pasó de un superávit de 27 mil millones de dólares en 2006 a un déficit de 3 mil 400 millones de dólares en 2018.

Estos son los montos del pésimo manejo de nuestra industria petrolera por parte del PAN y del PRI. Hoy que, sobre todo los primeros, se desgañitan en contra de la política energética del nuevo gobierno, por decencia deberían mantenerse callados.

anbapu05@yahoo.com.mx

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