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Micelio Urbano: ¿El lugar de nuestros sueños, allá en el espacio sideral, o acá, en la Tierra?

He venido narrando algunas facetas del proyecto ‘Vida y Naturaleza para urbanitas’ que tiene lugar en la Casa de la Vinculación Social (CVS), en la zona industrial queretana.

Comentaba sobre el curso de verano, para chavas y chavos, que siguió la metáfora de la migración, para simular un viaje “al lugar de mis sueños” y aprender a enfrentar todas sus vicisitudes. Después de imaginarlo y conversar sobre él, echamos un vistazo al universo y a las maravillas naturales de los ecosistemas de la Tierra, para luego constatar con horror la forma como la humanidad participa en su grave contaminación y depredación. Al hacer un recorrido por el barrio, nos topamos en vivo y en directo con el “monstruo de la basura”, ese voraz ser (producto del Gran Capital), que se alimenta de la inconciencia, ignorancia y negligencia de la gente, amenazando con envenenarla y destruirla (al convencerla de que no hay opción).

Toca hablar ahora de la construcción de ese “lugar de nuestros sueños”, pero ¿en dónde hacerlo? (Hago un paréntesis sobre la bitácora que seguía, para comentar algunas noticias impactantes sobre el tema).

Los más poderosos capitalistas, ésos que han participado activamente en la destrucción de nuestro hábitat, dejaron de creer en que la humanidad pueda sobrevivir al desastre que viene. La Tierra está tan contaminada y sus ecosistemas tan desequilibrados que lo que procede es “mirar al futuro”. Es decir, abandonarla, e invertir miles de millones de dólares para indagar cómo habitar otros planetas: La página oficial de la NASA muestra una proyección presupuestal para 2021, de 21 mil 229.2 millones de dólares, y para 2024, de 21 mil 875 millones de dólares; es decir ¡más de 450 mil millones de pesos por año!

Otro drama, quizá más grave, creo, es que esta lógica está contagiando también a pensadores mexicanos, a quienes considero críticos serios. Me refiero, p.e., al artículo de Enrique Calderón Alzati (La Jornada, 12-09-21), ‘Educación del futuro’, que plantea: “…es necesario que nuestro país inicie un programa serio y con una clara visión de futuro, (…) y que la ser mexicana haga todas las gestiones para (…) lograr que la Agencia Espacial Latinoamericana pueda convertirse en un organismo orientado a preparar futuros especialistas del más alto nivel, capaces de participar y dirigir proyectos relacionados con la colonización de Marte…”, incluso llegar a Júpiter. Y así expone lo que esto implica.

¿El futuro de Latinoamérica, principal promotor de la ‘descolonización epistemológica’ y de importantes movimientos anti capitalistas, está en formar astronautas para colonizar Marte?

Por fortuna y por doquier surgen millones de grupos que consideran que ‘la educación del futuro’ consiste en formar personas con pensamiento disruptivo (inmunes a las seducciones del Gran Mercado), conscientes de los problemas que ha generado el capitalismo y capaces de construir alternativas a dicho régimen, aquí, en la Tierra.

Dichas alternativas implican, entre otras cosas, aprender de la Naturaleza, formas de interacción o ‘simbiosis benéfica’, en la que se favorezcan todos los que participan en ellas.

La permacultura es una de esas formas (propuesta por los australianos Mollison y Holmgren). Ésta consiste en un sistema de diseño que articula: agricultura, economía, política, ingeniería, arquitectura y organización de las comunidades (a nivel micro y macro), y que trabaja a favor de la Naturaleza y no en contra de ella. Desde los años 70 se viene posicionando internacionalmente como “una respuesta positiva a la crisis ambiental y civilizatoria que estamos viviendo”.

¿Por qué acudir a propuestas australianas, cuando Latinoamérica ya cuenta con la ancestral del ‘Buen Vivir’?

¿Será porque, para el Gran Capital, todo lo que huela a indígena es “comunismo”? (Díaz Ayuso, presidenta de Madrid, dixit).

El debate está en la mesa. Lo central es reconocer que por doquier se hace patente la urgencia de encontrar alternativas.

*Miembro del ‘Movimiento por una educación popular alternativa’ maric.vicencio@gmail.com

Carmen Vicencio

Miembro del Movimiento por una educación popular alternativa (MEPA) maric.vicencio@gmail.com

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