Articulistas

Mundial, elecciones y prostitutas

La Selección Mexicana de futbol vuelve a ser un instrumento de los dueños de los principales medios de comunicación y un sector de la clase política. Tal vez usted haya visto que varios jugadores llevaron escorts al hotel de la concentración.

La Selección Mexicana de futbol vuelve a ser un instrumento de los dueños de los principales medios de comunicación y un sector de la clase política, para tratar de desviar la atención de temas e información que tiene más relevancia pública en el proceso electoral que conduce a elegir presidente de la República, como sucedió en 1994 y 2006.

Más allá del nivel futbolístico de la Selección en la cancha –que ha dejado mucho que desear-, lo verdaderamente redituable para las élites económicas, políticas y mediáticas de este país, es toda la información que puede generar el grupo de futbolistas y el director técnico, incluso aunque no tenga potencial de “nota” o de interés público.

En 1994, una decisión del entonces entrenador detonó la indignación de narradores de televisión, inicialmente.

Después, funcionó a la perfección para que en el cierre del proceso electoral, un amplio sector de la ciudadanía se preocupara más por el “error” de Mejía Barón al no meter a Hugo Sánchez en el partido de octavos de final, que en las propuestas de los candidatos de oposición –incluida la desaparición mediática y proselitista, por varios días, de Diego Fernández de Cevallos, entonces abanderado del PAN y hoy con Ricardo Anaya-.

Recordemos que en 1994 el día de la votación fue un domingo de agosto, debido a la reprogramación del calendario electoral después del homicidio de Luis Donaldo Colosio. Entonces el resultado del partido de la selección contra Bulgaria fue tema de conversación y “análisis” por más de una semana, todavía en el marco de la campaña.

Doce años después, en el siguiente proceso electoral para elegir al titular del Ejecutivo federal que coincidió con año de Mundial de futbol, una decisión del técnico Ricardo Antonio La Volpe motivó el enojo y la desesperación de Televisa, y fue considerada como una afrenta por la afición de uno de los equipos más populares porque marginaba a su ídolo y jugador insignia.

Esta decisión, explicada con transmisión en vivo un domingo por la noche y antes de cualquier partido, fue un tema que explotaron al máximo los medios, decisión en la cual estuvo involucrada un candidato a gobernador de este proceso electoral 2017-2018.

Cuauhtémoc Blanco no fue incluido en la lista de jugadores convocados a Alemania, episodio que se volvió en un referente para Televisa, sobre todo al momento de querer desviar la atención del despilfarro del erario que implicó toda la campaña de odio contra un candidato, situación que llegó a mencionarse como anomalía e ilegalidad de aquel proceso.

Ahora, a unos días de la jornada electoral de 2018, un grupo de medios de comunicación posicionó como tema de su agenda, la fiesta de un grupo de jugadores de la Selección el sábado 2 de junio por la noche, tras una “investigación” periodística –el medio que publicó y que así lo presentó no tiene la más mínima idea de lo que implica esa palabra-.

Tal vez usted haya visto, información al respecto desde el lunes 4, que varios jugadores llevaron escorts al hotel de la concentración.

Más allá del tono y las palabras con que se ha mencionado a las mujeres implicadas en la fiesta y a la esposa del seleccionado Héctor Herrera, asunto que por sí mismo implicaría otro artículo y análisis comunicativo, o de la carencia de ética periodística en los medios, “periodistas” y conductores que han juzgado a los seleccionados, a las mujeres o a sus esposas, me parece que las prioridades deben estar en otro lado.

Por ejemplo podríamos preguntarnos y preocuparnos más por la cantidad de recursos públicos que erogará el candidato López Obrador y la coalición que lo postula, en la renta, uso y la logística del acto de cierre de campaña en el Estadio Azteca, más allá de qué grupos, cantantes o personalidades lo acompañarán ese día.

O conocer, denunciar y analizar que la candidatura de Ricardo Anaya Cortés, de la coalición Por México al Frente, implicó más de 147 millones de pesos de recursos públicos en los primeros 32 días de campaña electoral, de acuerdo con cifras del INE. Esta cifra lo ubicó como el candidato con más gastos –imagine en qué se puede ocupar ese monto de recursos públicos para justicia o programas sociales-.

O también podríamos recordar, analizar y denunciar que José Antonio Meade Kuribeña fue omiso en el desvío de recursos públicos que implicaron cientos de millones de pesos alrededor de La Estafa Maestra o con la figura de Javier Duarte, exgobernador de Veracruz, por más que se trate de deslindar, minimizar u olvidar el asunto.

Desde mi particular punto de vista, esos tres elementos, más el contraste entre proyectos y propuestas de los candidatos, son asuntos de interés público que tienen más relevancia que hablar sobre si la esposa de Héctor Herrera lo va a perdonar o no, o si la “logística” de la fiesta de los seleccionados fue la adecuada.

 

@carloaguilarg

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba