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Neoliberalismo

López Obrador, como figura antagónica del neoliberalismo, tiene todo para cambiar de modelo, por lo menos tiene congreso y la legitimidad que te da el 53% de la preferencia en la elección, pero también tendrá sus contrapesos.

Los mercados lo tienen amarrado todo. El modelo neoliberal, enquistado en el mundo moderno, antepone el término “mercados” ante cualquier circunstancia, esos mercados, eso flujos de capital, esas inversiones, y todo lo que tenga que ver con el poder económico, representado en las grandes corporaciones, antepondrán la estabilidad ante cualquier posible cambio para bien o para mal, y eso significa no mover las tuercas de un sistema por demás cuestionable.

Por mucho que Andrés Manuel López Obrador (AMLO) hable sobre el fin del neoliberalismo, no muestra intenciones concretas para comenzar el desmantelamiento de este modelo, además de que se necesitaría la misma cantidad de tiempo que ha costado llevar este rumbo: 30 años.

El panorama no parece fácil, los saldos del modelo neoliberal son desalentadores, primeramente vendrán a hablar los defensores del libre comercio, de la inversión, de la estabilidad macroeconómica a decir que México ha ido por el camino correcto; pero por otra parte, vendrán realidades tristísimas en un país donde el modelo muestra otra cara: corrupción rampante, violencia desbordada, inseguridad descontrolada, desempleo y raquíticos ingresos… la desigualdad social en México es una muestra de que el modelo solo ha funcionado para unos pocos dejando a una mayoría en condiciones de lamentable pobreza.

En sí, el modelo es indefendible, pero el modelo está cimentado en acero, que la figura del López Obrador Candidato, parecía ser un frente más real que el AMLO Presidente Electo.

El discurso beligerante de López Obrador en estos últimos 18 años representaba un diagnóstico muy exacto de los males de este país, y el eje central de ese diagnóstico fue el combate a la corrupción, sin duda el gran cáncer que aqueja a este país; pero más allá del discurso, la lucha contra la corrupción es necesarísima ante las realidades arriba expuestas, en ese sentido, por muchas deficiencias, dudas y contradicciones que tenga el papel que está jugando el presidente electo, no nos queda más que esperar y ver que los mecanismo que se establezcan surtan efecto.

Sí, la corrupción es mal mayor y a la vez, representa un engranaje del modelo neoliberal, solo por corrupción se pueden explicar las grandes fortunas de los máximos representantes de este modelo: Carlos Slim, es uno de ellos, a quien hace semanas, AMLO lo puso como ejemplo mundial.

Entiendo ciertas formas con las que se logra la transición, como por ejemplo, las reuniones entre López Obrador y Enrique Peña Nieto, esos apretones de manos llevan un interés, AMLO necesita de que Peña Nieto no le deje un bomba al dejar la presidencia el  1 de diciembre, con la realidad tal cual, el país es todo un reto, y Peña, sonríe y colabora con el futuro gobierno para garantizar su impunidad.

Otra terrible cara del modelo neoliberal es el auge del narcotráfico y la guerra que emprendió Felipe Calderón, el tema de las drogas tiene varias aristas, sin duda un tema de salud pública, pero por otro lado es un tema de dinero, de mafias, de poder… una historia de crueldad que en nada resolvió el problema, que bañó de sangre el país y que muy al contrario alborotó la creación de cárteles que mantuvieron la producción, distribución y consumo, además de que se profesionalizaron en diferentes actividades ilícitas.

En este sentido, Olga Sánchez Cordero, futura Secretaria de Gobernación, ha mostrado lucidez, ir por la legalización, cosa que al neoliberalismo no le conviene, porque los grandes capitales que genera el narcotráfico tienen que moverse por debajo de la legalidad.

López Obrador, como figura antagónica del neoliberalismo, tiene todo para cambiar de modelo, por lo menos tiene congreso y la legitimidad que te da el 53% de la preferencia en la elección, pero también tendrá sus contrapesos, con los que ahora se muestra un poco más flexible, los poderes fácticos con los que se da la mano y que aspiran a que las cosas cambien poco.

Otra cosas hay que reconocer que por lo menos, en un diálogo más abierto cara a cara con Enrique Peña Nieto,  AMLO refrendó la postura de echar para atrás la reforma educativa, habrá que analizar con que medidas pretende mejorar la educación en el país, por lo pronto, Elba Esther Gordillo está viva, libre y con la impunidad garantizada de por vida.

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