Articulistas

No les queda hacerse los dignos

La cuestión es que estos supuestos desesperados por ver cambios casi inmediatos en realidad fueron cómplices de los gobiernos anteriores (…) Hoy exigen mucho cuando antes concedieron todo.

Una semana después de las elecciones presidenciales del año pasado, la casa encuestadora Mitofsky llevó a cabo una encuesta en la que se preguntó a mexicanos sobre sus expectativas en el corto plazo con el nuevo gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Sensiblemente, los encuestados consideraron que en el corto plazo mejorarían tres aspectos esenciales: la seguridad, la economía y la política. En esa misma encuesta se preguntó “¿En cuánto tiempo deberán observarse cambios?”, un 14 por ciento señaló que deberían verse cambios casi inmediatamente, entre uno y tres meses; casi el 20 por ciento señaló un plazo de entre tres y seis meses; una mayoría del 27 por ciento señaló un plazo de entre seis meses y un año; un 18 por ciento, entre uno y dos años; un siete por ciento, entre dos y tres años; y un seis por ciento señaló un plazo superior a los tres años.

Evidentemente, cada quién tenía en mente sectores precisos (seguridad, corrupción, empleo, economía, educación, etc.) para responder con respecto a un determinado plazo. Podemos pensar, plausiblemente, que los encuestados fueron honestos en sus respuestas y en sus expectativas. Responder con un plazo determinado implica saber también en qué estado dejaron al país los regímenes neoliberales encabezados por el PRI y el PAN. No se pueden pedir peras al olmo.

Por ejemplo, en lo que va del período del nuevo gobierno, muchos sectores piden más dinero (desde maestros de educación pública hasta presidentes municipales, desde organizaciones no gubernamentales hasta el INE y así un largo etcétera), como si sólo se tratase de voluntad política y las arcas gubernamentales estuviesen repletas de dinero, pero no es así.

Tan sólo en 2019 el actual gobierno ha tenido que pagar 750 mil millones de pesos sólo de intereses de la deuda pública que dejaron los gobiernos priistas y panistas; deuda cercana a los 11 billones de pesos. También hemos tenido que importar 600 mil millones de pesos anuales de petrolíferos que deberían estarse produciendo en el país. De la misma manera, el llamado “rescate bancario” impulsado por el priista Ernesto Zedillo, y avalado por el PAN, nos cuesta entre 30 y 50 mil millones de pesos anuales, sólo por el pago de intereses. Otra herencia perniciosa de los gobiernos priistas y panistas fue el robo de gasolina por un monto de 66 mil millones de pesos, dinero saqueado al erario por una mafia con la que los gobiernos neoliberales fueron extremadamente complacientes. Estas cantidades son muy relevantes pues implican grandes restricciones económicas y limitaciones para un gobierno que está funcionando con un presupuesto de 5.8 billones de pesos.

Ahora bien, en contraposición a ciudadanos honestos que de buena fe esperan cambios sustanciales en el corto plazo, desde que Andrés Manuel López Obrador ganó las elecciones, surgieron una serie de críticos que dizque querían ver cambios inmediatos, casi desde el primer minuto en el que el nuevo gobierno entro en funciones, el 1 de diciembre de 2018.

La cuestión es que estos supuestos desesperados por ver cambios casi inmediatos en realidad fueron cómplices de los gobiernos anteriores. Su estridencia de hoy contrasta con su silencio de ayer. Hoy exigen mucho cuando antes concedieron todo. Se trata de cómplices del cochinero que dejaron 30 años de neoliberalismo; la verdad no les queda hacerse los dignos ni los exigentes.

 

anbapu05@yahoo.com.mx

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Botón volver arriba