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“¡Nos faltan todos!” 40 años del Comité Eureka

Los años más negros los más recientes, cuando la dizque guerra contra el narcotráfico elevó las cifras de las desapariciones forzadas como nunca se había visto, ni siquiera durante los sesenta y setenta.

Durante la década de los setentas, el Estado mexicano (con Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría Álvarez) implementó una estrategia de contención y descabezamiento contra las y los militantes de los movimientos sociales latentes en el país, principalmente aquellos de corte armado, periodo que es conocido como la ‘guerra sucia’. Una verdadera cacería de brujas contra el aparente peligro comunista, que rápidamente se convirtió en terrorismo de Estado contra los sectores más politizados de la sociedad, opositores al régimen del PRI.

Como respuesta ante la cerrazón del gobierno por las violaciones a los derechos humanos, sobre todo los que tenían que ver con la persecución, detención y desaparición ilegal de dichos militantes o supuestos militantes, surgió en 1977 el Comité Pro-Defensa de Presos, Perseguidos, Desaparecidos y Exiliados Políticos en México, mejor conocido como el Comité ¡Eureka! –que literal, significa ‘lo he descubierto’, ‘lo he encontrado’- organización compuesta por madres y familiares de desaparecidos políticos, encabezada por la ya legendaria Rosario Ibarra de Piedra, quien incansablemente buscó a su hijo Jesús Piedra Ibarra, militantes de la Liga Comunista 23 de Septiembre secuestrado y desaparecido por la Dirección Federal de Seguridad (DFS) en Monterrey, Nuevo León.

Después de incontables visitas a numerosas cárceles del país, de acercarse una y otra vez a José López Portillo, de protestar frente a la casa de Echeverría, de hablar directamente con los ex dirigentes de la DFS, Fernando Gutiérrez Barrios y Miguel Nazar Haro, y de encontrarse siempre con las mismas negativas, el 28 de agosto de 1978, el Comité decidió hacer un acto público de protesta para exigir la presentación con vida de sus familiares, justo frente a la catedral del zócalo capitalino, donde iniciaron una huelga de hambre. Un acto que, inmediatamente, tuvo una carga histórica muy importante.

A lo largo de los años, el Comité logró la presentación con vida de 148 personas, aunque aún contabiliza a 564 desaparecidos, cifra que bien podría aumentar, hablando estrictamente del periodo comprendido de la ‘guerra sucia’, sobre todo en el estado de Guerrero, donde la violencia fue más fuerte. A cuarenta años de distancia, integrantes del Comité se volvieron a presentar frente a la catedral, para recordar la emblemática fecha. Tras colocar las imágenes impresas de sus desaparecidos en los barrotes del edificio, increíblemente, un representante de la iglesia, de manera agresiva, retiró y rompió las fotografías, cual si estuviéramos nuevamente en los años más negros del PRI.

Estadísticamente, eso sí, los años más negros son los más recientes, cuando la dizque guerra contra el narcotráfico elevó las cifras de las desapariciones forzadas como nunca se había visto, ni siquiera durante los sesenta y setenta. De acuerdo a registros oficiales, hay, por lo menos, más de 37 mil personas desaparecidas en los últimos años. La cifra, preocupantemente, sigue creciendo en todo el país… y los cárteles del crimen organizado, siguen ahí.

Difícil tarea la que tiene de frente el gobierno entrante de André Manuel López Obrador, quien ya informó que no retirará al ejército de las calles, como antes había prometido, y quien, recordemos, dijo que el pasado primero de julio habría votado simbólicamente, por nada más y nada menos que Rosario Ibarra de Piedra.

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