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Nuevo marco curricular para la educación básica

Hace algunas semanas se dio a conocer (de manera extraoficial) el “Marco curricular y Plan de estudios 2022 de la Educación Básica Mexicana”. La noticia generó gran expectativa y curiosidad pues, dicho documento, establece el proyecto educativo del gobierno de la 4T y da rumbo a la enseñanza en el nivel básico.

Sin embargo, cabe aclarar que el ‘marco curricular’ aparece a mitad del gobierno obradorista y se presenta como esbozo. Esta situación dificulta su revisión, discusión y complementación, pero, sobre todo, hace pensar que, una vez terminado del documento, tendrá poco alcance debido a la demora de su aparición y al tiempo que resta para finalizar el sexenio.

Respecto al contenido del documento, el texto resalta la educación como «derecho humano» y condición esencial para lo «común». Ambos atributos rompen con los enfoques pedagógicos anteriores (neoliberales), pues éstos concebían la educación como «bien» o «inversión» -nociones emanadas de la ideología capitalista-, cuyo propósito consistía en la formación de «capital humano».

El nuevo currículo concibe la escuela como espacio político, donde la «justicia social» es condición fundamental para la educación pública obligatoria. Además, la propuesta curricular expone, de manera crítica, el sentido que se dio a la evaluación en los periodos neoliberales, ya que propició la desigualdad social, promovió la meritocracia y el individualismo.

Asimismo, el ‘marco curricular’ considera la educación como «acto político» e incluye el «pensamiento crítico» en el bosquejo pedagógico. Esta forma de comprender la formación escolar es novedosa y toma distancia respecto de las reformas educativas neoliberales, puesto que rompe con el esquema que piensa la enseñanza bajo los parámetros del rendimiento, utilitarismo y competencia.

El documento curricular también cuestiona los programas de estudio pasados, al considerarlos “campo de batalla” de grupos de poder (empresariales, políticos, religiosos), pues sirvieron para normalizar la hegemonía ideológica de las clases dominantes -situación que echa abajo la supuesta neutralidad y objetividad de los planes de estudio-.

En relación a los docentes y su función, el marco curricular expone cómo fueron concebidos los profesores en los periodos anteriores (ayudantes, animadores, consejeros), situación que repercutió en su demérito social y profesional. Sin embargo, de lo que se trata ahora -según el ‘marco curricular’- es que maestras y maestros puedan resignificar su labor educativa, a partir de considerar las condiciones concretas del espacio donde se desempeñan.

Finalmente, cabe mencionar que los planteamientos del nuevo ‘marco curricular’ son novedosos y responden a la necesidad de dar un giro radical al campo educativo. La inclusión de conceptos y términos de carácter crítico hacen creer que la educación en nuestro país caminará por senderos nuevos y diversos. No queda más que esperar la versión final de dicho documento y saber cómo será aplicado, difundido y, sobre todo, cómo capacitarán al magisterio para la comprensión, análisis, reflexión y ejecución de la nueva estructura curricular.

Luis Oscar Gaeta Durán

Docente de educación primaria en el estado de Querétaro. Articulista del semanario Tribuna de Querétaro (de la Universidad Autónoma de Querétaro). Celular: 4421246520. Correo: diogenes.log@gmail.com

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