Articulistas

Octavio Paz 1

Lo conocí en 1977 en la redacción de la revista ‘Vuelta’ en Mixcoac. Gracias a su chofer, Pedro Cruz, quien me dijo en la calle que ahí estaba, que lo esperara, si lo quería ver, que ya iba a salir. La secretaria me había dicho que no estaba. Fue el martes 26 de julio (aquí lo tengo anotado en un papel). Le llevaba un mamotreto con sus propias palabras: “Miradas de un poeta al marxismo”.

Tenía más de un año leyéndolo intensamente y había juntado un buen número de fragmentos de su obra. En Buenavista, La Viga, La Roma; ya rodaba como una piedra. Su lectura fue un aprendizaje vital para mí. Como diría él mismo, me limpió de muchas telarañas.

Salió y me invitó a pasar a la revista. Me interrogó, platicamos, me dijo que le dejara lo que llevaba y que él lo vería y me llamaría más tarde. Y así fue. A la semana siguiente recibí un recado en la oficina del profesor ERG:

–2 de agosto de 1977. 12:45 hrs. Julio: Te llamó Octavio Paz. Que le llames entre 7:00 y 8:00 pm al siguiente teléfono: 511-85-69. Gracias, Moira.

Moira era la secretaría bellísima y eficiente del profesor. Por supuesto lo llamé y me invitó a su departamento de la Cuauhtémoc, en Río Lerma 143-601. Ahí estuve el viernes 5 de agosto. Un penthouse. Tuve la suerte de visitarlo varias veces ahí y luego en la calle de Guadalquivir, a unos pasos de la esquina con Reforma donde por las noches se veían ahí, “petrificadas en lo oscuro, / putas: pilares de la noche vana”. Ya no lo vi en la casona de Coyoacán, tras el incendio que sufrió en su departamento de Guadalquivir. Pero sí recuerdo estas palabras de entonces dentro de mí:

Octavio, cuando muera, su tiempo puro seguirá vivo en nuestro tiempo enfebrecido.

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