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Organización: la vía

Le haría bien al país la tercera alternancia en la presidencia de la República. No importa que enseguida sobrevenga un nuevo desencanto.

La bancarrota de la esperanza. Así define Juan Villoro este momento. Paradójicamente, desde el punto de vista electoral, no han sido las candidaturas independientes la puerta de regreso a la ilusión.

Precisamente para enfrentar la bancarrota de la esperanza y evitar el desbordamiento del enojo social, ojalá se mantenga la tendencia actual y se inaugure en diciembre el primer gobierno federal de izquierda en el país (sí, de algún modo habría que llamarle). Sé de gente que de día vive entregada a turbias maquinaciones para impedir que eso ocurra, y que de noche reza para que sus maquinaciones alcancen sus fines.

Le haría bien al país la tercera alternancia en la presidencia de la República. No importa que enseguida sobrevenga un nuevo desencanto. Son tan complejas las heridas abiertas y la ira acumulada que, por sí mismo, ese acontecimiento poco resolvería. Y un eventual desencanto sería la aduana indispensable para repensar al país desde la raíz, para imaginar una nueva sociedad más allá de los partidos, estructurada a partir de otras coordenadas.

Con todos sus asegunes, la única vitalidad posible emanará de la sociedad organizada. De los individuos organizados, informados y resueltos a depurar la vida pública, con nuevos pactos y nuevas instituciones. De los individuos dispuestos a admitir que de su abulia se nutre la corrupción. De los individuos dispuestos a repensar al país a partir de la autocrítica y el compromiso. De asumir una nueva interpretación del país como una comunidad de intereses en conflicto, que requieren una nueva forma de armonizarlos.

De manera simultánea, en todo el país brotan las experiencias de organización civil. Por eso resulta muy oportuno el ejercicio que inició en Querétaro, el sábado 14 de abril, una red de organizaciones sociales, y que concluirá el sábado 28. El eje de su reflexión es la democratización del país y la construcción de una vida digna. Se trata de un esfuerzo modesto pero movido por la necesidad de articular fortalezas, atajar la dispersión de luchas y encarar la complejidad del momento nacional.

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