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Panorama político para morena en 2021

Los resultados electorales constituirán un rechazo o una aceptación al Proyecto de Nación de la 4T y de la figura de AMLO.

El próximo 6 de junio de 2021, en lenguaje de los politólogos, los mexicanos participaremos en el proceso electoral “más grande de la historia del país”, pues en la actual coyuntura se pondrán en competencia 15 gubernaturas (de 32 en total), entre las cuales se incluye el estado de Querétaro, 500 diputados y los congresos locales de treinta entidades, además de alcaldías. El tablero, sin duda es cambiante, según las circunstancias políticas (por ejemplo, en los casos de Guerrero y Michoacán) y las campañas políticas, la percepción de los electores y de la efectividad, lamentablemente, de la guerra sucia y un factor no controlado, como lo es la presencia de la “narcopolítica”.

Ciertamente, quiérase o no, los resultados electorales constituirán un rechazo o una aceptación al Proyecto de Nación de la 4T y de la figura de AMLO (2018-2024). En ese marco podemos apreciar que, si bien la crítica de la derecha y de los aliados al “prianismo”, se han orientado a cuestionar la supuesta cercanía del proyecto obradorista con el régimen de Maduro, bajo la supuesta lógica de que “México va al socialismo” tratando de influir en el ánimo de las clases medias, a las que supuestamente se les confiscarían sus propiedades, sus ahorros e inversiones bancarias, sus vehículos “de lujo” y desde esa oposición atacan paralelamente las políticas sociales como la pensión universal a los adultos mayores, las becas para la educación de las y los niños, a los jóvenes sin empleo, a los estudiantes universitarios y a las madres solteras que estudian. No hay manera de señalar con verdad que el Proyecto de Nación de la 4T se encamina al socialismo, mucho menos al comunismo. Que no teman las capas intermedias de la población, su patrimonio está a salvo. Quienes no escaparán a fisco, ni serán objeto de condonaciones millonarias de impuestos, serán los grupos empresariales dominantes, acostumbrados a ser los beneficiarios de los regímenes priistas y panistas.

En términos de la historia nacional, el programa lopezobradorista rescata el “nacionalismo revolucionario” emanado de lo mejor de la Constitución Política de México, de las políticas y alianzas agraristas, populares y obreristas (por ejemplo con los incrementos reales al salario mínimo y la lucha contra el outsourcing no regulado), la búsqueda de la soberanía nacional con la propuesta de recuperación de la energía eléctrica y energética, el viraje en la reforma educativa, la respuesta intermedia a las demandas del movimiento magisterial independiente y la reinstalación laboral de quienes no se plegaron a la evaluación peñista (estando pendientes los casos de Rosa María Córdoba y Sergio Jerónimo Sánchez).

Por otra parte, en el panorama de las tendencias de opinión y de preferencias electorales, según las encuestas, basadas en diez consultoras mexicanas, difundidas por el periódico español El País, indican que la gran mayoría de los mexicanos, representada por el 68 por ciento, aprueban la gestión presidencial de AMLO. Asimismo, también sus proyecciones demoscópicas sobre preferencias e intención de voto, realizadas desde diciembre de 2020 hasta el 23 de abril de 2021, expresaban en promedio, en esos últimos cuatro meses, que el 46.9 por ciento favorecían a Morena, mientras el PAN tendría el 17, el PRI el 16.5, el PRD el 4.2, el PVEM el 3.8, mientras que el MC tendría en 3.2 por ciento. El posible escenario, de mantenerse estas tendencias, en medio de las incertidumbres de la voluntad ciudadana y el voto de los indecisos, es si Morena y sus aliados mantendrán la hegemonía en la Cámara de Diputados, con más del 60 por ciento, o si la desdibujada oposición logrará rebasar el 30 por ciento de representación.

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