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Para Tijuana

El formato adoptado la noche del 22 de abril constituyó un incipiente pero muy meritorio paso para presionar a que los contendientes asuman con más responsabilidad sus palabras. Aunque todo se les resbala, pues saben que los debates están más emparentados con el espectáculo que con la reflexión.

Un aspecto destacable del primer debate entre candidatos a la presidencia de la República fue la cantidad de afirmaciones que no resistieron la prueba de los hechos. Datos inventados, distorsionados o citados con ligereza y falta de rigor. La mayor cantidad de eso que coloquialmente llamamos mentiras, acompañó a la artillería lanzada contra el puntero.

Que sus cuatro competidores busquen derribar al candidato que lleva ventaja, es parte del juego democrático. La confrontación es parte de la salud pública. Sin embargo, contra los que dicen que en la política y el amor todo se vale, es preciso reflexionar sobre la necesidad de recuperar la política, y con ella las palabras, como instrumento de convivencia.

Frente a debates del pasado, el formato adoptado la noche del 22 de abril constituyó un incipiente pero muy meritorio paso para presionar a que los contendientes asuman con más responsabilidad sus palabras. Aunque a ellos todo se les resbala, pues saben que los debates están más emparentados con el espectáculo que con la reflexión, el papel de los moderadores puede contribuir a que la ciudadanía delibere con más responsabilidad sobre los asuntos públicos.

Una prensa libre e independiente puede aportar más a este propósito. Por eso pongo en relieve el papel de los periodistas-moderadores, pues con sus preguntas interrumpieron su vociferante propaganda. Al mismo tiempo, lo que está haciendo el sitio verificado.mx es una importante contribución de periodistas investigadores al saneamiento de la vida pública. Apenas unas horas después de concluida la comparecencia de los cinco candidatos, ese sitio web exhibió cómo con el afán de impactar en la percepción, la mayoría de ellos prescindió del rigor sin el menor escrúpulo.

De cara al segundo debate, programado para el 20 de mayo en Tijuana, valdría la pena que la práctica que realiza verificado.mx se incorporara como una herramienta de los moderadores a fin de que, en vivo y en cadena nacional, se exhiban mentiras e imprecisiones. Eso frenaría el exceso verbal de los políticos, estimularía conversaciones más informadas y, en suma, contribuiría a recuperar el prestigio de la política.

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