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Pequeñez

¿Debo decirlo otra vez?

Soy un ciudadano intelectual palabrero.

Por palabrero quiero decir conciencia dubitativa de las palabras.

No un poeta que es metáfora, imaginación y vuelo.

No sé volar, apenas me arrastro con las palabras.

Con un pie en los libros y otro en la calle, en la vida.

Este palabrero declara su pequeñez.

El ensayo de su vida en el mundo.

Renglones cortos, días rápidos, ideas al día.

-Grandes emociones y pensamientos imperfectos.

Nunca he cobrado un quinto para desviar la mirada y menos para elogiar o golpear, palabra de palabrero, mi mirada crítica y falible nace de mí para ver el mundo y conectarme con él.

Tu pequeña importancia personal no importa pero tu pequeño mundo lo es todo.

Qué difícil es mantener clara tu pelea personal y colectiva, sin matarnos los unos a los otros, carajo, y sobre todo, resistir los piquetes de las víboras y los alacranes, y seguir con buen ánimo tu solitario camino, hasta reventar.

Pensar, medir y pesar bien las palabras es mi oficio. Diferencias y errores incluidos. ¿Cuál es tu oficio?

 Elías Canetti: Los apuntes de las moscas

Deja de cortar frases de papel.

Busca el ombligo del mundo.

Quédate solo y pronuncia las palabras no destinadas a nadie.

Toma los caminos trillados y rómpelos sobre tu rodilla.

No vuelvas a decir cielo.

Prosigue solo e inseguro. Desbórdate o calla. No te rindas. No pidas nada. Desnudo, abajo, en lo más hondo, sopla el aliento del mundo.

-Elías Canetti en “El suplicio de las moscas”, parte V, apuntes de 1986-1992, editados por Anaya & Mario Muchnik, España, 1994, tercera edición, pp. 82-83.

Elías Canetti murió dormido entre la noche del 13 y el 14 de agosto de 1994. Un año axial para México. Acababa de suceder la Convención zapatista de Aguascalientes, Chiapas, a la que asistí como enviado de El Nuevo Amanecer de Querétaro. En vísperas de la elección presidencial que ese año fue el 21 de agosto, tras el asesinato de Colosio el 23 de marzo, y que ganó Ernesto Zedillo. ¿Quiénes y cómo se fraguó el azar de esa jugada maestra que exaltó a la izquierda guerrillera de Marcos y desinfló a la izquierda electoral de Cárdenas del 88? Hasta el 2000 llegó la alternancia panista de Fox y hasta este 2018 la alternancia morena de Obrador. ¿Ganamos o perdimos los mexicanos estos treinta años?

Recuerdo el día de la noticia luctuosa de Canetti, a quien venía leyendo desde La conciencia de las palabras (FCE, México, 1981). Era el mediodía y llovía suavemente en Querétaro; escribía precisamente sobre la Convención de los zapatistas (por ahí están las cuatro o cinco entregas que hice al Nuevo Amanecer de Q). Dejé a un lado lo que hacía y fui a los libros de Canetti y escribí una breve nota: “El fuego de las palabras”. (Se publicó el 22 de agosto, cuando todo el mundo estaba pendiente del resultado electoral). La conciencia de las palabras, antes que el poder.  

En otras circunstancias, ya no sé si menos o más dramáticas, ahora hago algo semejante, estoy recordando mi pequeño 68 y lo hago a un lado para escribir, reescribir, recrear sin alterar una palabra, sintetizando, dando otro orden y otro contexto que crea otro texto, diría Federico Campbell (1941-2014) sobre el arte de citar, la conciencia de las palabras y los apuntes de las moscas de Canetti, al principio de este escrito.

Los apuntes no del todo premeditados no son aforismos bien pulidos, sino astillas del momento en que surgen, relámpagos de la conciencia, fragmentos rodantes que con el tiempo van diciendo otras cosas. Breves estallidos internos, llamas vivas… No diamantes congelados.

Termino con estos apuntes del mismo autor y del mismo libro, Elías Canetti y El suplicio de las moscas (apuntes de 1986-1992):

-¡Suelta las riendas! ¡Corre con ellas!

-¿Limitarse a aquello que realmente nos concierne?

-Su pasión más salvaje: el agradecimiento.

-Nunca alcanza nada.

-Un dios que no crea a los hombres, sino que los encuentra.

-La importancia de un espíritu debe medirse por el número de años que es capaza de perder.

-El tiempo que regala es demasiado valioso para ser vendido.

-¡Qué convincente suena todo cuando se sabe poco!

-La muerte no calla nada.

-La historia le pone los cuernos a los poderosos.

-El alma es múltiple, pero le gusta pasar por simple.

Al paso: Fidel Castro nació un 13 de agosto y mi hijo Dersu un 14. La cosecha de mujeres, muertos y nacimientos nunca se acaba, cantaría Mike Laure. Tiburón, tiburón… Canetti, Premio Nobel de Literatura 1981, y al año siguiente Gabriel García Márquez, y un año antes Czeslaw Milosz. Los tres me han formado. Gracias.

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