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¿Plagiar o no plagiar? He ahí el dilema

El plagio es un hecho que atenta contra la integridad y la honestidad académica. Presentar como propio propuestas que no son del candidato es actuar con dolo, es buscar engañar a una comunidad, es falta de ética, es menospreciar la inteligencia de una comunidad académica.

En el pasado proceso electoral en la Facultad de Ingeniería de nuestra Universidad sucedió un hecho bochornoso, cuando se descubrió que uno de los candidatos a la dirección de había plagiado gran parte de las propuestas del Dr. Carlos Agustín Escalante Sandoval, actual director de la Facultad de Ingeniería de la UNAM. Dichas propuestas fueron plagiadas del plan de trabajo que el Dr. Escalante presentó a la comunidad de la Facultad de Ingeniería de la UNAM cuando era candidato a dicha Dirección en 2015.

Esta situación provocó un inédito y sano debate en nuestra Facultad sobre el plagio, debate que no sólo incluyó a profesores sino también a estudiantes, manifestándose, como era de esperarse, posturas encontradas. Sin embargo, observé, con preocupación, que algunos de mis colegas de la Facultad (ciertamente un grupo muy reducido) negaron el hecho de que hubiera habido plagio ¡sin revisar las pruebas! Es decir sin haber leído los planes de trabajo de ninguno de los candidatos. Esta actitud la asumieron también algunos estudiantes. En ningún caso esto es aceptable pues se negaron a aceptar el plagio como si fuera un dogma de fe, simplemente “no hubo plagio” y ya. Algo que no es científico y que no es aceptado en la academia.

Por esta razón decidí escribir este artículo.

El plagio es un tema omnipresente en el trabajo cotidiano en las Instituciones de Educación Superior y en los Centros de Investigación, a nivel mundial.

Tomo la definición de plagio que da la Universidad de Oxford, en el Reino Unido: “Presentar el trabajo o las ideas de otra persona como propias, con o sin el consentimiento del autor original, sin dar el debido crédito. Todo material, publicado o no publicado, manuscrito, impreso o electrónico está cubierto por esta definición. El plagio puede ser intencional o no”. Esta definición, coincide esencialmente con la definición que dan otras universidades como la Wilkes en los Estados Unidos, las de Kent y Nottingham en el Reino Unido (la primera lo enmarca en el concepto de integridad académica) o la de Sydney en Australia (la que enmarca el concepto dentro de uno más general, el de deshonestidad académica). Prácticamente todas las universidades trabajan, en esencia, con definiciones coincidentes con la dada aquí.

El plan de trabajo del Dr. Escalante consta de 10 páginas, de las cuales la primera es la portada. Sus propuestas cubren seis páginas, de la 5 a la 10.

Reproduzco a continuación el primer párrafo de sus propuestas sobre docencia

“Fomentar en los estudiantes el pensamiento analítico, creativo y crítico, y la habilidad de comunicarlo (pensar, analizar, sintetizar, crear, adaptar, evaluar, criticar, comunicar y acceder a información).”

Reproduzco ahora el primer párrafo de la sección 3.2 del plan de trabajo del candidato que plagió:

“Fomentar en los estudiantes el pensamiento analítico, creativo y crítico, y la habilidad de comunicarlo (pensar, analizar, sintetizar, crear, adaptar, evaluar, criticar, comunicar y acceder a información).”

¿Nota el lector alguna diferencia? ¡Ninguna! Los párrafos son idénticos, palabra por palabra, signo de puntación por signo de puntuación, el párrafo del candidato no está entrecomillado (lo que indicaría que el párrafo se tomó literalmente de otro lado) y no se cita ninguna referencia bibliográfica (es decir, de dónde se habría tomado el párrafo). Este es un ejemplo muy claro de lo que es plagio y que además es burdo pues simplemente se copió del documento original y se pegó en el nuevo documento.

Las propuestas del Dr. Escalante se desarrollan en 59 párrafos. Pues bien, el candidato plagiario copió ¡50 de ellos! Es decir, copió el 85% de las propuestas del Dr. Escalante y las plasmó en ocho páginas de “su” plan de trabajo como si fueran propias, sin dar el crédito al autor.

El plagio es un hecho que atenta contra la integridad y la honestidad académica. Presentar como propio propuestas que no son del candidato es actuar con dolo, es buscar engañar a una comunidad, es falta de ética, es menospreciar la inteligencia de una comunidad académica (“nadie se dará cuenta”).

En la defensa del plagiario se alzaron algunas voces de profesores, ninguno de los cuales se ha atrevido a hacerlo públicamente dando su nombre, sino que lo han hecho de manera soterrada, en conversaciones de redes sociales y con algunos grupos de estudiantes. Y entiendo esta actitud: no es posible defender lo indefendible.

Un académico no puede defender el plagio así como no puede defender que sus alumnos copien en los exámenes. En esencia es lo mismo. Somos formadores de las nuevas generaciones, tenemos el deber de educar a los estudiantes y hacer lo que hacen las buenas universidades, explicarle lo que es el plagio y que éste se penaliza, en algunas universidades se penaliza incluso con la expulsión.

Termino con un argumento simple y contundente de uno de mis estudiantes: si nosotros copiamos nos reprueban ¿por qué no deberían hacerlo con los maestros que copian? ¿Ellos pueden copiar y nosotros no?

 

anbapu05@yahoo.com.mx

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