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Presencia de las mujeres en la UAQ: Visión con perspectiva de género

En el marco de Día Internacional de la Mujer, y como cada año, se reaviva la necesidad de reflexionar sobre la situación que guarda la desigualdad de género y violaciones a los derechos de las mujeres. Existen muchas tareas pendientes que debemos atender desde las Instituciones de Educación Superior y que son indispensables para abrir paso a cambios profundos en la sociedad actual.

Si bien es cierto, el mayor porcentaje de admisión a la UAQ corresponde a mujeres, con un 56%, sin embrago, el porcentaje de ingreso es mayor para los hombres en términos reales. La explicación está relacionada con el hecho de que hay un número mayor de mujeres que varones que aspiran a realizar estudios universitarios, pero en proporción ingresan menos. Lo anterior habla de la necesidad de establecer estrategias en los modelos de educación básica y media superior que atiendan los problemas de niñas y adolescentes de forma diferenciada. El rezago educativo es mayor en mujeres.

Una vez dentro de la universidad, las mujeres tienen buena permanencia y egresan con éxito, con excelentes resultados. El porcentaje de mujeres en bachillerato es del 60%, 57% en licenciatura y 55% en posgrado. La disminución es significativa ya que se muestra que menos mujeres logran tener acceso a estudios de posgrado.

A nivel de desarrollo y reconocimiento académico a docentes, 42% de las y los docentes por honorarios son mujeres, 45% son docentes de tiempo libre y 45% de tiempo completo. El 43% de las docentes de tiempo completo cuentan con grado de doctorado, así como el 38% de tiempo libre y el 33% por honorarios. Cuenta con el perfil PRODEP el 43% de las docentes de tiempo completo y también el 43% de las docentes en general pertenecen al Sistema Nacional de Investigadores (SNI), 41% en nivel 2 y 33% en el nivel 3. A nivel nacional, el porcentaje de mujeres en el SNI es de 38% y 24% en nivel 3.

En cuanto al personal del área administrativa, el 53% es mujer. El 52% corresponde a cargos de coordinaciones y el 41% a funcionarias universitarias. Todo lo anterior da cuenta de un problema de desigualdad estructural en nuestro país, en donde lograr mayores niveles de reconocimiento y desarrollo es más difícil para las mujeres.

Es necesario identificar las causas que provocan la brecha de género. Empezar desde las infancias, educar en igualdad de condiciones a niñas y a niños, erradicando los estereotipos, permitiendo el desarrollo de habilidades y talentos sin estigmas. Requerimos visualizar los machismos y micromachismos que se han arraigado en la cultura, desnormalizar la violencia de género ejercida tanto por mujeres y hombres.

Es indispensable generar estrategias basadas en acciones con perspectiva de género. Identificar los cambios estructurales que deben establecerse para dotar a las niñas y jóvenes de oportunidades para su desarrollo. Establecer espacios y tiempos adecuados para la quienes viven la gestación, la lactancia y la maternidad, en igualdad de condiciones para mujeres y hombres. Es totalmente necesario dar espacio para que los hombres encuentren su papel en el cuidado del hogar y de los hijos, en corresponsabilidad. Abrir lactarios y flexibilizar horarios para el cumplimento de las tareas académicas y laborales para mujeres que crían bebés, niñas y niños.

La clave se llama perspectiva de género y es un elemento indispensable para lograr los cambios necesarios a nivel social. Reflexionar sobre la relación entre mujeres y hombres y eliminar la violencia como parte del proceso. Más espacios de diálogo y reflexión, más acciones concretas y mucha voluntad social y política para avanzar en este proceso impostergable cuyo objetivo es la igualdad de género.

Teresa García Gasca

Exrectora de la UAQ. Profesora Investigadora de la Facultad de Ciencias Naturales.

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